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¿Qué es el trastorno por atracón y cuáles son los factores de riesgo?

Medicina y Salud

Actualizado el 19 de enero de 2026
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El trastorno por atracón es uno de los trastornos de la conducta alimentaria más frecuentes, aunque a menudo pasa desapercibido. A diferencia de otros TCA, este trastorno no implica conductas compensatorias extremas, pero sí representa un desafío importante para la salud física y emocional de quienes lo padecen.

Comprender sus características, factores de riesgo y opciones de tratamiento es fundamental para profesionales de la salud mental que deseen especializarse en este ámbito. Por lo que, si estás interesado en patologías de este tipo y otros problemas de salud, puedes estudiar el Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria en Madrid o el Máster en TCA online de la Universidad Europea. Esta especialización ofrece una formación específica para abordar el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos desde una perspectiva multidisciplinar.

¿Qué es el trastorno por atracón?

El trastorno por atracón es un trastorno de conducta alimentaria caracterizado por episodios recurrentes de ingesta excesiva y descontrolada de alimentos. Durante estos episodios, la persona consume grandes cantidades de comida en un periodo corto de tiempo, experimentando una sensación de pérdida de control sobre lo que come.

A diferencia de otros TCA, quienes padecen trastorno por atracón no recurren a conductas compensatorias como el vómito autoinducido, ejercicio compulsivo u uso de laxantes entre otros para contrarrestar la ingesta. Esta ausencia de compensación es precisamente una de las características que lo diferencian de otros trastornos alimentarios.

Los episodios de atracón suelen ocurrir en secreto y no están motivados por hambre fisiológica. La persona utiliza la comida como mecanismo para gestionar emociones difíciles o situaciones de estrés, lo que genera un círculo de malestar, ingesta compulsiva, culpa y vergüenza.

Síntomas del trastorno por atracón

Los síntomas del trastorno por atracón se manifiestan tanto a nivel conductual como emocional y físico. Reconocer estas señales es clave para una detección temprana.

Síntomas conductuales

Las personas con este trastorno suelen comer de manera rápida y excesiva, incluso sin tener hambre. Consumen alimentos hasta sentirse incómodamente llenos y tienden a hacerlo en soledad por vergüenza. Es común que acumulen comida o coman a escondidas, y que experimenten episodios recurrentes de ingesta descontrolada al menos una vez por semana durante tres meses o más.

Síntomas emocionales

A nivel emocional, experimentan una intensa sensación de falta de control durante los episodios. Después del atracón aparecen sentimientos de culpa, vergüenza y disgusto consigo mismos. La autoestima suele estar muy afectada, y es frecuente que presenten síntomas de ansiedad y depresión.

Síntomas físicos

Físicamente, pueden desarrollar sobrepeso u obesidad, problemas gastrointestinales como hinchazón y malestar abdominal. También existe riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y trastornos del sueño. La relación entre alimentación y salud mental es bidireccional, por lo que el impacto va más allá de lo puramente físico.

Causas del trastorno por atracón

Las causas del trastorno por atracón son multifactoriales. No existe una única causa que lo desencadene, sino que diversos factores biológicos, psicológicos y ambientales interactúan en su desarrollo.

  • Factores genéticos y biológicos: la investigación muestra que existe una predisposición genética que aumenta el riesgo de desarrollar este trastorno. Las personas con familiares que han padecido TCA tienen mayor probabilidad de desarrollar trastorno por atracón. Además, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales, especialmente en la serotonina y la dopamina, pueden influir en los impulsos relacionados con la comida y la regulación del apetito.
  • Factores psicológicos: los factores emocionales juegan un papel central. La baja autoestima, el perfeccionismo, las dificultades para gestionar emociones y la presencia de ansiedad o depresión aumentan significativamente el riesgo. Muchas personas utilizan la comida como una forma de hacer frente a emociones negativas o situaciones estresantes, lo que termina convirtiéndose en un patrón problemático.
  • Factores relacionados con dieta: las personas que han seguido dietas restrictivas de forma prolongada o que presentan un historial de fluctuaciones de peso tienen mayor riesgo. La restricción alimentaria puede generar una relación conflictiva con la comida que derive en episodios de descontrol. Comprender la diferencia entre alimentación y nutrición es fundamental para abordar estos patrones.
  • Factores ambientales y sociales: experiencias traumáticas como abuso físico o emocional, la presión sociocultural relacionada con la apariencia física y los estándares de belleza poco realistas pueden actuar como desencadenantes. La disponibilidad constante de alimentos procesados y altamente palatables también facilita los episodios de atracón.

Existen factores de riesgo específicos que aumentan la probabilidad de desarrollar este trastorno. Identificarlos permite intervenir de forma preventiva.

  • Edad y género: aunque el trastorno por atracón puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque históricamente se ha diagnosticado más en mujeres debido a sesgos en la detección.
  • Antecedentes de dietas restrictivas: haber realizado múltiples dietas restrictivas o tener una historia de pérdida y recuperación de peso de forma cíclica incrementa el riesgo. La restricción excesiva puede provocar episodios de descontrol alimentario como respuesta compensatoria.
  • Trastornos mentales previos: la presencia de otros trastornos psicológicos como ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático o trastornos de la personalidad aumenta la vulnerabilidad.
  • Histórico familiar: tener familiares con trastornos alimentarios, problemas de obesidad o trastornos del estado de ánimo incrementa el riesgo. La combinación de factores genéticos y dinámicas familiares relacionados con la comida influye en el desarrollo del trastorno.
  • Problemas de imagen corporal: las personas con dismorfia corporal o insatisfacción extrema con su apariencia física tienen mayor riesgo de desarrollar patrones alimentarios disfuncionales, incluido el trastorno por atracón.

Diagnóstico de los atracones de comida

El diagnóstico del trastorno por atracón debe ser realizado por un profesional especializado en salud mental, preferiblemente un psicólogo o psiquiatra con formación específica en TCA. El proceso se basa en una evaluación clínica exhaustiva.

Los criterios diagnósticos incluyen la presencia de episodios recurrentes de atracones caracterizados por comer una cantidad de alimentos significativamente mayor que la que la mayoría de las personas consumirían en un periodo similar. Durante estos episodios, la persona experimenta una sensación de falta de control sobre la ingesta.

Los atracones deben asociarse con al menos tres de las siguientes características: comer más rápido de lo normal, comer hasta sentirse desagradablemente lleno, comer grandes cantidades sin hambre física, comer solo por vergüenza, y experimentar disgusto, depresión o culpa después.

Para establecer el diagnóstico, estos episodios deben ocurrir al menos una vez por semana durante tres meses. Es fundamental que el malestar sea significativo y que no se asocien conductas compensatorias inapropiadas como las que aparecen en la bulimia nerviosa.

El profesional puede realizar evaluaciones adicionales para descartar otras condiciones médicas y valorar la presencia de comorbilidades como ansiedad, depresión u otros trastornos alimentarios que presenten síntomas similares.

Tratamiento del trastorno por atracón 

El tratamiento del trastorno por atracón requiere un abordaje multidisciplinar que integre intervención psicológica, nutricional y, en algunos casos, farmacológica. El objetivo es reducir la frecuencia de los episodios de atracón, desarrollar estrategias de afrontamiento emocional saludables, mejorar la relación con la comida y promover el bienestar general.

  • Intervención psicológica: la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento psicológico de primera línea, ya que, ayuda a identificar y modificar los pensamientos distorsionados relacionados con la comida, el peso y la imagen corporal. Otras terapias eficaces incluyen la terapia interpersonal, que se centra en mejorar las relaciones y abordar conflictos que pueden estar contribuyendo al trastorno. La terapia dialéctica conductual es útil para personas con dificultades importantes en la regulación emocional. La terapia centrada en la compasión también ha mostrado resultados positivos al reducir la autocrítica y la vergüenza.
  • Educación nutricional: la intervención nutricional es fundamental. Un dietista-nutricionista especializado trabaja en el establecimiento de patrones de alimentación regulares y equilibrados. Se busca desmitificar creencias erróneas sobre la comida y promover una alimentación flexible que no genere ansiedad.

La educación sobre los principios de una alimentación saludable ayuda a normalizar la conducta alimentaria sin recurrir a restricciones extremas que puedan desencadenar nuevos episodios.

  • Tratamiento farmacológico: en algunos casos, se puede considerar el uso de medicación como complemento a la terapia psicológica. Los antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina pueden ayudar a reducir la frecuencia de los atracones y mejorar los síntomas de ansiedad y depresión asociados. También se utilizan anticonvulsivos en determinados casos. La decisión sobre el tratamiento farmacológico debe ser siempre individualizada y realizada por un psiquiatra especializado.
  • Apoyo grupal: los grupos de ayuda mutua y las redes de apoyo juegan un papel importante en la recuperación. Compartir experiencias con otras personas que atraviesan situaciones similares reduce el aislamiento y proporciona estrategias prácticas de afrontamiento.

Abordar el trastorno por atracón requiere profesionales con formación específica y actualizada. El Máster en Trastornos Alimentarios en Valencia (TCA) o el Máster en Trastornos Alimentarios y Obesidad en Málaga de la Universidad Europea permite especializarse en el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos desde cualquier lugar, integrando conocimientos de psicología, nutrición y medicina.

Diferencias entre el trastorno de atracón y otros trastornos alimentarios

Es importante distinguir el trastorno por atracón de otros TCA como la anorexia nerviosa, la bulimia o trastornos menos conocidos como el síndrome de rumiación.

En el trastorno por atracón no aparecen conductas compensatorias regulares como el vómito provocado o el uso de laxantes. Tampoco existe la restricción alimentaria extrema característica de la anorexia. La ortorexia, centrada en la obsesión por comer de forma saludable, presenta motivaciones diferentes, aunque también implica una relación problemática con la comida.

Otros trastornos como el TERIA o la PICA tienen características clínicas distintas. Cada TCA requiere un abordaje terapéutico específico adaptado a sus particularidades.

Preguntas frecuentes sobre el trastorno por atracón

No necesariamente. Aunque muchas personas con trastorno por atracón desarrollan sobrepeso u obesidad, también puede presentarse en personas con peso normal. El diagnóstico se basa en los patrones de conducta alimentaria y el malestar psicológico, no exclusivamente en el peso corporal.

La duración del tratamiento varía según cada persona y la gravedad del trastorno. La terapia psicológica intensiva puede durar entre seis meses y dos años. Sin embargo, algunas personas necesitan seguimiento a largo plazo para prevenir recaídas.

Sí, aunque tradicionalmente se ha diagnosticado más en mujeres, el trastorno por atracón afecta tanto a hombres como a mujeres. Los hombres pueden experimentar los mismos síntomas y requieren el mismo tipo de tratamiento especializado.

Comer de forma emocional ocasionalmente es algo relativamente común. El trastorno por atracón se caracteriza por episodios recurrentes y frecuentes de ingesta descontrolada que generan malestar significativo y afectan la vida cotidiana.


Artículo publicado el 18 de julio de 2023