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ESG: qué es, criterios, normativa y cómo se aplica en la empresa

Sostenibilidad

Actualizado el 17 de septiembre de 2026
esg

ESG son las siglas de Environmental, Social and Governance: el conjunto de criterios ambientales, sociales y de gobernanza con los que se evalúa el desempeño no financiero de una empresa. Sirven para medir cómo gestiona su impacto en el entorno, en las personas y en su propia estructura de decisión.

El marco ha cambiado de forma sustancial en los últimos meses. La Directiva (UE) 2026/470, conocida como Ómnibus I y en vigor desde marzo de 2026, ha elevado los umbrales de reporte obligatorio de 250 a 1.000 empleados y de 50 a 450 millones de euros de facturación. En la práctica, cerca del 80 % de las empresas que iban a estar obligadas han quedado fuera del perímetro.

Eso no significa que el ESG haya perdido relevancia, sino que ha cambiado de naturaleza: para muchas compañías ha pasado de ser una obligación legal a ser una exigencia de sus clientes, sus inversores y sus financiadores. En este artículo verás qué mide cada dimensión, cómo se evalúa, qué exige hoy la normativa y cómo se implanta sin caer en el greenwashing.

¿Qué significa ESG?

Cada letra corresponde a una dimensión de análisis con indicadores propios. Un matiz importante: no existe un conjunto universal de criterios ESG. Su relevancia varía según el sector, el tamaño y las expectativas de los grupos de interés. Las emisiones de alcance 3 son determinantes en una empresa logística y marginales en una consultora; la seguridad laboral pesa mucho más en construcción que en banca. La dimensión que más se subestima es la tercera. La gobernanza no es un añadido formal: sin un consejo que asuma responsabilidad sobre los objetivos ambientales y sociales, las otras dos letras se quedan en declaración de intenciones.Estos son los criterios que se evalúan con más frecuencia:

DimensiónQué evalúaIndicadores habituales
Ambiental (E)Impacto sobre el entorno naturalEmisiones de GEI, consumo energético e hídrico, residuos, biodiversidad
Social (S)Relación con personas y comunidadesCondiciones laborales, seguridad y salud, diversidad, cadena de suministro
Gobernanza (G)Estructura y ética de la toma de decisionesComposición del consejo, retribución, anticorrupción, transparencia fiscal

ESG, RSC y sostenibilidad: en qué se diferencian

Los tres términos se usan como sinónimos y no lo son. La diferencia está en para quién se hace y cómo se verifica.

  • Sostenibilidad es el concepto amplio: operar sin comprometer los recursos de las generaciones futuras. Es el marco conceptual.
  • RSC (responsabilidad social corporativa) es el enfoque voluntario y reputacional que las empresas adoptaron desde los años noventa. Su destinatario es la sociedad y su formato habitual, la memoria anual.
  • ESG es la traducción de todo eso a datos medibles, comparables y auditables. Nació en el ámbito financiero para que inversores y analistas pudieran evaluar riesgos no financieros, y ese origen explica su exigencia de métricas.

Dicho de otro modo: la RSC cuenta lo que la empresa hace bien; el ESG obliga a medir también lo que hace mal. Esa es la diferencia práctica, y es la razón por la que el ESG ha acabado incorporándose a la normativa mientras la RSC sigue siendo voluntaria. Si quieres profundizar en el marco general, en el blog tratamos qué es la sostenibilidad ambiental y su aplicación práctica.

Cómo se mide el desempeño ESG

Hay dos vías, y conviene no confundirlas.

Los ratings ESG son evaluaciones que realizan agencias especializadas a partir de información pública y de cuestionarios. Los más utilizados son MSCI ESG Ratings, Sustainalytics ESG Risk Ratings y los índices de referencia como Dow Jones Sustainability Indexes, FTSE4Good o Corporate Knights Global 100. En el sector inmobiliario, el estándar es GRESB.

Su principal limitación es conocida: una misma empresa puede recibir puntuaciones muy dispares de dos agencias distintas, porque cada una pondera los criterios a su manera. Los ratings orientan, pero no son una medida objetiva del desempeño.

Los estándares de reporte son la otra vía, y la que está ganando peso. Los ESRS (European Sustainability Reporting Standards) fijan qué información debe publicar una empresa sujeta a la normativa europea y en qué formato, lo que sí permite comparar. La Comisión Europea prevé aprobar durante 2026 un acto delegado que simplifique estos estándares, con una reducción estimada de al menos el 57 % en el número de puntos de datos exigidos.

A escala internacional siguen operando otros marcos, como los estándares GRI o los del ISSB, habituales en empresas con presencia fuera de Europa.

Qué es la doble materialidad

Es el principio que estructura todo el reporte europeo de sostenibilidad, y el concepto que más cuesta interiorizar a las empresas que empiezan.

La doble materialidad exige analizar dos direcciones a la vez:

  • Materialidad de impacto: cómo afecta la empresa al entorno y a las personas. Por ejemplo, cuánta agua consume su proceso productivo en una zona con estrés hídrico.
  • Materialidad financiera: cómo afectan los factores ambientales y sociales al negocio. Por ejemplo, cuánto le costaría a esa misma empresa una restricción de agua en esa zona.

Un asunto es material si lo es en cualquiera de las dos direcciones. El análisis de doble materialidad es el punto de partida obligado: determina sobre qué debe informar cada compañía y evita que el informe se convierta en un catálogo indiscriminado de datos irrelevantes.

Normativa ESG en Europa y España

Aquí está el cambio más relevante de los últimos años, y el que más confusión genera. Qué ha cambiado con la Directiva Ómnibus I Tras la directiva Stop the Clock de abril de 2025, que aplazó dos años los plazos, la Unión Europea publicó el 26 de febrero de 2026 la Directiva (UE) 2026/470, en vigor desde el 18 de marzo. Estos son los nuevos umbrales:

NormativaUmbral anteriorUmbral vigenteAplicación
CSRD (reporte de sostenibilidad)250 empleados / 50 M€1.000 empleados y 450 M€Ejercicios desde el 1 de enero de 2027
CSDDD (diligencia debida)1.000 empleados / 450 M€5.000 empleados y 1.500 M€Exigible desde el ejercicio 2030

Qué implica en la práctica

Que una empresa quede fuera del perímetro obligatorio no significa que quede al margen del ESG. Hay tres motivos:

  1. Efecto cascada. Las grandes compañías obligadas necesitan datos de sus proveedores para completar su informe. Si vendes a una de ellas, te los pedirán por contrato, no por ley.
  2. Acceso a financiación. Bancos e inversores incorporan criterios ESG en su análisis de riesgo con independencia de la directiva. Los fondos sujetos al reglamento SFDR siguen necesitando esa información.
  3. Cláusulas de revisión. La propia directiva prevé evaluar una posible ampliación del ámbito de la CSRD antes de 2031. El perímetro actual no es definitivo.

Situación en España

España todavía no ha transpuesto la CSRD, y el plazo para incorporar la Ómnibus I termina el 19 de marzo de 2027. Mientras tanto, en noviembre de 2025 la CNMV y el ICAC publicaron un comunicado conjunto instando a las empresas potencialmente afectadas a elaborar su información de sostenibilidad conforme a los ESRS, en el marco de la Ley 11/2018 de información no financiera, que sigue vigente.

El resultado es un periodo transitorio con reglas poco estables. Conviene verificar la situación actualizada antes de tomar decisiones de cumplimiento.

Beneficios de aplicar criterios ESG

Al margen de la obligación, la integración de criterios ESG aporta ventajas contrastadas:

  • Gestión anticipada de riesgos. Identifica exposiciones regulatorias, físicas y reputacionales antes de que se materialicen. Es la ventaja más citada por los propios consejos de administración.
  • Acceso a capital y financiación. Un desempeño ESG documentado mejora las condiciones de acceso a crédito y amplía la base de inversores potenciales.
  • Eficiencia operativa. Medir consumos energéticos, hídricos y de materiales suele revelar ineficiencias con retorno económico directo.
  • Atracción y retención de talento. Un factor cada vez más determinante en los perfiles cualificados.
  • Reputación sostenida. Comunicar los compromisos de forma creíble es el objetivo del marketing verde, aunque solo funciona si hay datos verificables detrás.

Estas ventajas se materializan cuando el ESG se integra en la estrategia y no en el departamento de comunicación. Puedes ver cómo se articula en la práctica en nuestro artículo sobre la sostenibilidad en empresas.

Cómo implantar criterios ESG paso a paso

Para una empresa que parte de cero, el orden importa:

  1. Diagnóstico inicial. Inventario de lo que ya se mide y de lo que no. Casi siempre hay más datos dispersos de los que parece.
  2. Análisis de doble materialidad. Con participación de los grupos de interés. Determina el alcance de todo lo demás.
  3. Selección de indicadores. Pocos y relevantes, alineados con los ESRS, aunque no exista obligación de reportar.
  4. Sistema de recogida de datos. El cuello de botella real de la mayoría de los proyectos ESG está aquí, no en la estrategia.
  5. Objetivos con hitos intermedios. Cuantificados y con responsable asignado en el consejo.
  6. Reporte y verificación. Informe con los datos, incluidos los que no favorecen, y verificación externa cuando proceda.
  7. Revisión periódica. La materialidad cambia con el negocio y con el marco normativo.

Formarse en este terreno exige combinar tres cosas que rara vez van juntas: conocimiento normativo, capacidad analítica y visión de negocio. El Máster en Sostenibilidad de la Escuela de Sostenibilidd de la Universidad Europea trabaja esa combinación desde la estrategia corporativa, mientras que el Máster en Sostenibilidad online (ESG) permite cursarlo compatibilizándolo con la actividad profesional. Si te interesa el perfil concreto, en el blog explicamos qué hace un consultor de sostenibilidad y cómo se accede a esa función.

La reducción del perímetro obligatorio ha dejado a muchas empresas en una posición incómoda: sin obligación legal directa, pero con clientes, bancos e inversores pidiendo los mismos datos. La lectura útil de este cambio no es que el ESG importe menos, sino que ha dejado de ser un ejercicio de cumplimiento para convertirse en una condición de acceso al mercado. Y eso, a diferencia de una directiva, no tiene fecha de transposición.

Preguntas frecuentes sobre ESG

Corresponden a Environmental, Social and Governance: ambiental, social y de gobernanza. Son las tres dimensiones con las que se evalúa el desempeño no financiero de una organización.

Tras la Directiva Ómnibus I, la CSRD se aplicará a empresas con más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de facturación, para ejercicios iniciados desde 2027. España debe completar la transposición antes del 19 de marzo de 2027; mientras tanto sigue vigente la Ley 11/2018 de información no financiera.

No de forma directa. Las pymes quedan fuera de los umbrales de la CSRD y la CSDDD, y la normativa limita expresamente la información que las grandes empresas pueden exigirles como proveedoras. Aun así, muchas reciben requerimientos de datos por vía contractual o financiera.


Artículo publicado el 15 de marzo de 2024