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¿Qué es la enfermedad de Parkinson?

Este domingo, 11 de abril, es el Día Mundial de Parkinson, un día para concienciar sobre esta enfermedad degenerativa y también rendir homenaje al científico y neurólogo británico, James Parkinson, quien descubrió la enfermedad de Parkinson en 1817. 

Para dar más visibilidad de esta enfermedad y conocer más sobre ella, entrevistamos a Dra. Elina Boycheva,  profesora adjunta en la Escuela de Biomédicas y Salud y experta en neuropsicología. 

¿Qué es el Parkinson y cuales son las causas?

La enfermedad de Parkinson (EP) es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después de la enfermedad de Alzheimer. Se caracteriza por la pérdida de neuronas dopaminérgicas (las que producen el neurotransmisor dopamina) principalmente en la sustancia negra, una zona que se encuentra en el cerebro medio o mesencéfalo. Es un trastorno lentamente progresivo que afecta al movimiento, el equilibrio y el control muscular de la persona, pero que también puede producir déficits cognitivos. 

Los signos fundamentales necesarios para confirmar el diagnóstico de la enfermedad incluyen el temblor de reposo, la lentitud de movimiento, la rigidez y la inestabilidad postural. Aunque el diagnóstico se establece con el inicio de los síntomas motores, existen algunos síntomas llamados prodrómicos no motores que en ocasiones pueden preceder a los síntomas motores y aparecer hasta 20 años antes que éstos.

Los síntomas prodrómicos más frecuentes de la enfermedad son el estreñimiento, la anosmia (pérdida del olfato), la depresión, la somnolencia diurna excesiva y el trastorno de conducta del sueño REM. La presencia de fatiga y apatía son otras de las características clínicas de la enfermedad y contribuyen en gran medida a la disminución de la calidad de vida de las personas afectadas. La fatiga también constituye un síntoma prodrómico del trastorno. Por último, también se pueden observar síntomas psicóticos en algunos pacientes, como alucinaciones y delirios, que son el resultado de un estado hiperdopaminérgico y suelen ser inducidos por la administración crónica de los fármacos dopaminérgicos.  

¿Cómo está la situación ahora mismo en España? (por ejemplo, ¿cuánta gente está afectada? ¿Qué tipo de recursos hay?

En los países industrializados, la prevalencia de la enfermedad de Parkinson en la población general se estima en torno al 0.3% y alrededor del 1% en personas mayores de 60 años. En España aproximadamente unas 150.000 personas padecen Parkinson, la mayoría de ellas son mayores de 65 años, aunque hay un porcentaje importante de personas afectadas (un 15%) que tienen menos de 50 años en el momento de ser diagnosticados. 

En España existe la Federación Española de Parkinson que es un referente sobre la enfermedad de Parkinson y que desarrolla diferentes acciones de formación e información acerca de la enfermedad y acerca de los recursos de apoyo disponibles para las personas afectadas y sus familiares, así como acciones de colaboración y promoción de la investigación en Parkinson. En la capital contamos también con la Asociación de Parkinson de Madrid que pertenece a la Federación Española de Parkinson y que ofrece rehabilitación especializada para las personas afectadas, acciones de formación y de promoción de la investigación, así como campañas de sensibilización social sobre la enfermedad, entre otros. 

¿Cuál es la relación entre Parkinson y neuropsicología?

Como he mencionado previamente, las personas que sufren la enfermedad también pueden desarrollar síntomas cognitivos. Se ha comprobado que la enfermedad de Parkinson temprana se asocia con una alteración neuropsicológica importante, especialmente en tareas que involucran al lóbulo frontal. Los déficits neuropsicológicos tempranos son una consecuencia directa del deterioro de la producción de dopamina, que a su vez influye en las vías dopaminérgicas que se proyectan hacia los lóbulos frontales. Como consecuencia, los síntomas cognitivos más frecuentes son las alteraciones de las funciones ejecutivas como son la inhibición, la fluidez verbal, la flexibilidad mental y el razonamiento abstracto.

Los pacientes a menudo presentan también déficits en las capacidades visoespaciales (cómo manejamos y analizamos el espacio) y éstos suelen ser un factor predictor de conversión a demencia en las personas afectadas. También se pueden observar déficits del lenguaje, que suelen involucrar componentes ejecutivos como la fluidez verbal y la organización, aunque las habilidades lingüisticas de las personas con Parkinson suelen estar en gran medida preservadas. 

A veces los afectados también pueden desarrollar alteraciones de la memoria, por ejemplo, pueden ser menos eficientes en el uso de estrategias de agrupamiento a la hora de aprender una lista de estímulos o presentar una mayor susceptibilidad a los efectos de interferencia. Sin embargo, los déficits de lenguaje y de memoria por lo general se asocian a la alteración ejecutiva previamente mencionada y a las alteraciones de los circuitos frontales, por lo que no se suelen considerar déficits cognitivos puros del trastorno como tal.  

¿Hay algún tratamiento neuropsicológico que pueda ayudar?

La intervención neuropsicológica en la enfermedad de Parkinson es muy importante dada la elevada prevalencia de demencia en los afectados y de deterioro cognitivo leve (DCL), que se considera un estado transitorio entre el envejecimiento cognitivo normal y la demencia. Se estima que hasta un 31% de las personas que sufren enfermedad de Parkinson desarrollan demencia y ésta suele aparecer después del primer año de inicio de los síntomas. Por lo tanto, se hace necesaria la implementación de técnicas de intervención cognitiva precoz con el fin de prevenir el deterioro cognitivo o de prevenir la evolución de éste a una demencia, una vez que se haya establecido el diagnóstico de DCL. 

Existen diferentes formas de intervenir, por un lado tenemos la estimulación cognitiva que busca mantener u optimizar el funcionamiento cognitivo general o sus componentes (funciones ejecutivas, memoria, lenguaje, etc.) a través de diferentes actividades y ejercicios, tanto grupales como individuales. Por otro lado, tenemos a la rehabilitación neuropsicológica que sigue un enfoque terapéutico y cuyo objetivo es mejorar o compensar los déficits neurocognitivos producidos por la enfermedad. La rehabilitación tiene como objetivo ralentizar el deterioro, compensar el deterioro a través de la adquisición de otras habilidades y mejorar o restaurar las funciones cognitivas dañadas, por lo tanto, busca reducir el impacto de la enfermedad en la vida diaria de los afectados aumentando su autonomía y facilitando su adaptación social. 

Los ejercicios y actividades que se suelen utilizar se pueden realizar tanto en lápiz y papel, como en ordenador, utilizando diferentes plataformas para tal fin y adaptando las actividades al nivel de cada paciente. De cara al futuro sería recomendable promover más el enfoque individualizado y adaptado a las necesidades y al perfil cognitivo y funcional de cada persona afectada, especialmente en aquellos casos en los que hay un diagnóstico de deterioro cognitivo leve o demencia. En ocasiones los pacientes reciben un tratamiento estandarizado y en sesiones grupales, un avance importante en este aspecto sería la posibilidad de ofrecer un tratamiento intensivo e individualizado a un precio asequible para los usuarios.