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Sostenibilidad
El concepto de transición energética está cada vez más presente. Empresas, administraciones locales, gobiernos y ciudadanos a título personal lo tienen en mente para contribuir a la creación de un planeta más sostenible y frenar las consecuencias del abuso de los combustibles fósiles.
Profesionales como los titulados del Grado en Ciencias Ambientales online (también, disponible en Madrid), el Máster en Transición Energética en Madrid y el Máster en Energías Renovables de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea resultan imprescindibles en este momento: son los especialistas más preparados para liderar este proceso de cambio, enfrentar los desafíos que se presentan y aprovechar las oportunidades de la energía verde.
La transición energética es un proceso de cambio generalizado en los modelos de producción, almacenamiento, distribución y consumo de la energía con el objetivo de ser más sostenibles y ecológicos.
Esto supone un gran reto, ya que los sistemas de producción, los medios de transporte y la energía que se consume en casa están basados en un sistema de explotación de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo.
Lo que proponen los especialistas en medio ambiente es disminuir paulatinamente el uso de estas fuentes para pasar a un modelo eléctrico en el que las energías renovables sean las más utilizadas. Con esto, se reducen las emisiones de CO2 al medio ambiente y también se minimiza el daño que se hace al planeta con la explotación de los recursos fósiles.
Un aspecto clave dentro de la transición energética es la eficiencia energética, que busca optimizar el uso de la energía para obtener el máximo rendimiento con el menor consumo posible. Mejorar la eficiencia energética en la industria, los hogares y el transporte es una de las estrategias más efectivas para reducir la demanda de recursos y avanzar hacia un modelo más sostenible.
No obstante, la búsqueda de nuevas técnicas de producción de energía ha sido una constante, particularmente desde el siglo XIX, cuando se sustituyó el uso de la madera por el carbón, que resultaba más eficiente, para posteriormente integrar el uso del petróleo como combustible principal.
En la actualidad, la intención es implantar un sistema sostenido en su totalidad por energías como la fotovoltaica, la eólica o la termosolar. Esto supone un cambio radical, que no solo afecta a las empresas y a sus sistemas de producción, sino que requiere de un cambio de mentalidad a nivel social que debe impactar en todos los ámbitos del día a día de las personas.
La Cumbre de las Naciones Unidas por el Cambio Climático (COP28), celebrada el pasado diciembre de 2023 en Dubái, finalizó con un firme propósito por parte de todos los países convocados: poner fin al uso de los combustibles fósiles.
Esto demuestra la urgencia de esta transición hacia las energías renovables, cuya producción debería triplicarse a nivel mundial y perfeccionarse para hacer posible este cambio.
Los objetivos internacionales se traducen en una serie de políticas públicas enfocadas a ayudar a las empresas a adaptarse a la nueva sensibilidad ecológica y a modificar sus modelos de producción. Las iniciativas públicas tienen un triple objetivo:
Un cambio tan relevante en los sistemas de producción a nivel internacional no puede producirse de un día para otro, ya que supone enfrentarse a un conjunto de desafíos tecnológicos, económicos y sociales.
Desde una perspectiva más optimista, este es un momento clave para pensar en las oportunidades asociadas al cambio ecológico y la transición energética.
En el ámbito laboral, este es un contexto ideal para enfocarse en la búsqueda de empleos verdes. Consultores de energía solar, mecánicos de coches eléctricos o ingenieros en diseños sostenibles de edificios y estructuras públicas son tan solo algunos de los ejemplos de puestos que están siendo cada vez más demandados y en los que es posible iniciar una carrera profesional.
Los estudiantes del ámbito de las ciencias ambientales también tienen la ocasión de sumarse al cambio y centrarse en la innovación en el campo de las energías renovables.
Además, esta transición está propiciando la creación de nuevos modelos de negocio que van a revolucionar la producción, distribución y almacenamiento de la energía renovable.
Son muchos los países que han asumido la necesidad del cambio y apuestan por políticas públicas que priorizan el desarrollo sostenible y la innovación energética.
Suecia es una de las naciones europeas que más avances ha hecho en la descarbonización del país. En 2030, las emisiones de gases de efecto invernadero se habrán reducido casi en un 60 % respecto a 2005. Además, el gobierno nacional prevé alcanzar una economía de carbono cero para 2045. La mayor parte de la energía consumida es nuclear, hidráulica y de biocombustibles.
Finlandia es uno de los grandes ejemplos de rápida adaptación a la nueva sensibilidad ecológica. El país se propone llegar a la economía neta cero carbono en 2035 y la producción de energía fósil se ha reducido dentro de sus fronteras desde 2010.
El compromiso de los gobiernos austriacos es firme: 2040 es la fecha límite para lograr las cero emisiones netas. Esto se traduce en una apuesta pública por el desarrollo de los biocombustibles, así como por las energías verdes tradicionales como la hidráulica, la eólica y la solar.
Planificar e implementar estrategias efectivas en el corto y medio plazo es un objetivo principal para organizaciones y administraciones públicas de todo el planeta.
El papel de los expertos en sostenibilidad y medio ambiente es protagonista en este proceso. Son los encargados de diseñar los sistemas de gestión ambiental a través de una evaluación de las empresas y el desarrollo de un plan de transición. Estos profesionales no solo dirigen el proyecto, sino que se encargan de la gestión.
Como futuro titulado y profesional con formación en sostenibilidad, podrás liderar estos proyectos para dirigir la transición energética hacia un contexto más sostenible.