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Naprotecnología: qué es, en qué consiste y qué dice la evidencia científica

Medicina y Salud

4 de septiembre de 2026
naprotecnología

La naprotecnología (Natural Procreative Technology o NaProTechnology) es un método médico para el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad y otros trastornos ginecológicos. Fue desarrollado en la década de 1980 por el médico estadounidense Thomas W. Hilgers y se basa en la observación sistemática del ciclo menstrual mediante el Sistema Creighton (CrMS).

A diferencia de otras opciones de medicina reproductiva, la naprotecnología no busca conseguir el embarazo mediante la manipulación de óvulos o espermatozoides fuera del organismo. Su objetivo es identificar y tratar las causas que dificultan la fertilidad para favorecer una concepción natural cuando sea posible.

Por este motivo, forma parte del conjunto de estrategias que un profesional especializado en reproducción humana debe conocer, aunque no se considera una técnica de reproducción asistida en sentido estricto.

Cómo funciona: el Sistema Creighton y el protocolo NaPro

La naprotecnología sigue un proceso dividido en dos fases.

En primer lugar, se efectúa el diagnóstico. La mujer aprende a registrar distintos biomarcadores del ciclo menstrual, especialmente las características del moco cervical y el sangrado, siguiendo el Sistema Creighton. Estos registros permiten al especialista detectar alteraciones que pueden estar relacionadas con problemas de fertilidad, como defectos de la fase lútea, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico (SOP) o trastornos hormonales.

Después comienza el tratamiento, que siempre se adapta a la causa identificada. Puede incluir:

  • Tratamiento hormonal, como progesterona, hCG o clomifeno.
  • Cirugía ginecológica cuando existe una patología que lo requiere.
  • Modificaciones del estilo de vida.
  • Seguimiento del momento más adecuado para intentar el embarazo.

En algunos casos, el tratamiento puede incorporar procedimientos relacionados con la estimulación ovárica, siempre dentro de un tratamiento individualizado.

¿En qué casos está indicada la naprotecnología?

La naprotecnología puede resultar útil en determinadas situaciones en las que existe una causa tratable de infertilidad. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Alteraciones hormonales.
  • Endometriosis.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Abortos de repetición.
  • Ciclos menstruales irregulares.
  • Defectos de la fase lútea.

En parejas jóvenes con una causa identificada, puede plantearse como una opción antes de recurrir a otras técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, no es adecuada para todos los casos. La evidencia disponible indica que presenta limitaciones cuando existe un factor masculino grave, una obstrucción bilateral de las trompas o una reserva ovárica muy baja, situaciones en las que alternativas como la ovodonación suelen ofrecer mejores resultados.

La elección del tratamiento debe individualizarse siempre tras una valoración médica completa.

Eficacia de la naprotecnología: qué dice la evidencia científica

La eficacia de la naprotecnología es uno de los aspectos que más interés despierta y también uno de los que requiere una interpretación más rigurosa.

La investigación disponible ha aumentado en los últimos años, aunque sigue siendo limitada en comparación con la existente sobre fecundación in vitro. Además, muchos estudios son observacionales, lo que dificulta comparar directamente sus resultados con otras técnicas.

Uno de los trabajos más relevantes es un ​​estudio del Dr. Sánchez-Méndez y otros especialistas publicado en 2025 en Frontiers in Reproductive Health, que analizó 1.310 parejas tratadas durante cinco años en un centro especializado español. Los autores observaron una tasa de bebé nacido vivo (take-home baby rate) del 35,3 %, que alcanzó un 62,1 % en el análisis acumulado ajustado según el tiempo de seguimiento. Los mejores resultados se obtuvieron en mujeres más jóvenes y en parejas con causas de infertilidad potencialmente tratables.

Aun así, las principales sociedades científicas internacionales, como la ESHRE y la ASRM, no consideran actualmente la naprotecnología un tratamiento de primera línea para la infertilidad. Esto no significa que carezca de utilidad, sino que todavía hacen falta más estudios comparativos de alta calidad para definir con mayor precisión en qué pacientes ofrece un beneficio clínico claro.

El abordaje de la infertilidad requiere un conocimiento integral que abarca desde la evaluación del ciclo menstrual hasta las técnicas de laboratorio más complejas. Si buscas especializarte en este campo desde los tratamientos más conservadores hasta las técnicas de laboratorio más avanzadas, puedes estudiar el Máster en Reproducción Asistida y el Máster en Biotecnología de la Reproducción Asistida online de la Universidad Europea. Estas formaciones combinan una rigurosa base teórica con más de 500 horas de prácticas en centros INVIRMA, e incluyen desde normativa hasta gestión de laboratorios y métodos como la fecundación in vitro (FIV), la ICSI, la criopreservación y el diagnóstico genético preimplantacional.

Preguntas frecuentes sobre la naprotecnología

No. Aunque comparten la observación del ciclo menstrual, la naprotecnología utiliza esa información como parte de un protocolo médico de diagnóstico y tratamiento de la infertilidad.

Depende de la edad, la causa de infertilidad y el tiempo de seguimiento. El estudio español más amplio publicado hasta la fecha observó una tasa de bebé nacido vivo del 35,3 %, con una tasa acumulada ajustada del 62,1 %.

No forma parte de la cartera habitual de servicios del Sistema Nacional de Salud. Su disponibilidad depende de centros concretos y, en la práctica, suele ofrecerse en el ámbito privado.

Puede ser una alternativa en algunos casos seleccionados, especialmente cuando existe una causa tratable de infertilidad o la pareja prefiere un enfoque conservador. Sin embargo, no sustituye a la fecundación in vitro cuando esta está claramente indicada por criterios médicos.