
¿Qué es un contrato de trabajo? tipos, claves y gestión
Actualizado el 8 de septiembre de 2026

Un contrato de trabajo es el acuerdo por el que una persona se compromete a prestar servicios por cuenta ajena, bajo la dirección de un empleador, a cambio de una retribución. Es la base de toda relación laboral y determina las condiciones que vinculan a ambas partes: qué se hace, cómo, cuánto tiempo y por cuánto dinero.
Detrás de cada contrato hay decisiones con consecuencias jurídicas y económicas. Elegir bien la modalidad, redactar las cláusulas obligatorias y gestionar el documento a lo largo de toda la relación laboral es una tarea que recae en el departamento de recursos humanos, y hacerlo mal puede salir caro.
En este artículo repasamos qué es un contrato laboral, qué tipos hay tras la reforma de 2022, qué debe incluir y cómo se gestiona dentro de una empresa.
¿Qué es un contrato de trabajo?
Un contrato de trabajo es el acuerdo que da forma legal a la relación entre una empresa y una persona trabajadora. A través de él, el trabajador presta unos servicios y el empleador los retribuye, dentro de un marco de derechos y obligaciones para las dos partes.
Para que exista una relación laboral (y no otra figura, como un contrato mercantil con un autónomo) deben concurrir cuatro elementos:
- Prestación de servicios: el trabajador realiza una actividad concreta.
- Ajenidad: los frutos de ese trabajo pertenecen a la empresa, que asume también los riesgos.
- Dependencia: la actividad se desarrolla bajo la organización y dirección del empleador.
- Retribución: el trabajador recibe un salario como contrapartida.
En cuanto a la forma, el Estatuto de los Trabajadores permite que algunos contratos se formalicen verbalmente, entre ellos el contrato indefinido a jornada completa. No obstante, la mayoría de las modalidades actuales (como los contratos a tiempo parcial, formativos, fijos-discontinuos o la mayor parte de los temporales) deben formalizarse por escrito.
Tipos de contrato de trabajo en España
Tras la reforma laboral de 2022, la contratación en España gira principalmente en torno al contrato indefinido, incluido el fijo-discontinuo como una de sus modalidades, al contrato de duración determinada y a los contratos formativos.
El cambio normativo, aprobado mediante el Real Decreto-ley 32/2021 y en vigor desde el 30 de marzo de 2022, convirtió el contrato indefinido en la norma y relegó la temporalidad a situaciones concretas y justificadas.
La reforma también eliminó el antiguo contrato por obra o servicio, una de las modalidades más utilizadas hasta entonces. Las empresas que recurrían a él deben optar ahora por el contrato fijo-discontinuo o por el de duración determinada por circunstancias de la producción.
Estas son las modalidades vigentes:
| Modalidad | ¿Cuándo se utiliza? | Duración |
|---|---|---|
| Indefinido | Relación estable. Es la modalidad por defecto y la prioritaria según la ley | Sin fecha de finalización |
| Fijo-discontinuo | Trabajos estacionales o intermitentes que se repiten en el tiempo | Indefinido, con periodos de actividad e inactividad |
| Duración determinada | Solo por circunstancias de la producción o por sustitución de una persona trabajadora | Limitada según la causa (por ejemplo, 6 meses ampliables a 12 por circunstancias de la producción) |
| Formativo | Formación en alternancia (mientras se estudia) o para la obtención de práctica profesional (al terminar los estudios) | Según lo previsto en el artículo 11 del Estatuto de los Trabajadores |
Conviene distinguir el peso de cada modalidad en la contratación real. Según el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el 37,3 % de los contratos registrados en 2025 fueron indefinidos y el 62,7 % temporales. Estos porcentajes se refieren al volumen de contratos firmados, no a la proporción de personas trabajadoras con empleo indefinido o temporal.
El dato refleja un mercado en el que el contrato de duración determinada sigue teniendo mucho movimiento, pese a que la reforma redujo su uso frente a años anteriores.
¿Qué debe incluir un contrato laboral?
Todo contrato laboral debe recoger, como mínimo, la identificación de las partes, el puesto y las funciones, la jornada, la retribución, la duración y el periodo de prueba. Son los datos que permiten saber qué se acuerda y en qué condiciones, y su ausencia o error puede generar conflictos e incluso sanciones.
Los elementos que no pueden faltar son:
- Datos de las partes: identificación de la empresa y del trabajador, con su número de afiliación a la Seguridad Social.
- Puesto y funciones: categoría o grupo profesional y tareas asociadas.
- Jornada: número de horas, distribución y, en su caso, carácter completo o parcial.
- Retribución: salario, complementos y periodicidad de las pagas.
- Duración: fecha de inicio y, cuando proceda, de finalización.
- Periodo de prueba: salvo que el convenio colectivo establezca otra regulación, no puede superar los 6 meses para técnicos titulados ni los 2 meses para el resto de las personas trabajadoras. En empresas de menos de 25 personas empleadas, puede alcanzar los 3 meses para quienes no sean técnicos titulados.
Muchas de estas condiciones no las fija libremente la empresa, sino que vienen marcadas por el convenio colectivo del sector o de la compañía, que establece salarios mínimos, jornada y otras garantías. Por eso, redactar un contrato exige conocer bien la norma aplicable a cada caso.
¿Cómo se gestiona un contrato laboral en la empresa?
La gestión de un contrato laboral abarca todo su ciclo de vida (redacción, alta en la Seguridad Social, modificaciones, prórrogas y extinción) y recae en el departamento de recursos humanos o en el equipo de administración de personal. No es una tarea puntual: acompaña a la relación laboral desde la firma hasta el último día.
El ciclo de vida de un contrato incluye varias fases:
- Alta y formalización: comunicación a la Seguridad Social antes del inicio de la actividad y entrega del contrato al trabajador.
- Ejecución y seguimiento: control de la jornada, las nóminas y los cambios que puedan producirse (modificaciones de condiciones, excedencias, prórrogas, etc.).
- Extinción: fin de la relación por despido, baja voluntaria o finalización del contrato, con la correspondiente liquidación o finiquito.
A esta gestión administrativa se suma una capa cada vez más relevante: la digitalización. El uso del análisis de datos y de herramientas de gestión de personal ha dado lugar a nuevas tendencias de recursos humanos que afectan también a cómo se administran los contratos. Dominar tanto el marco jurídico como estas herramientas forma parte hoy de las funciones del departamento de Recursos Humanos.
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Obligaciones legales y consecuencias de una mala gestión
Una gestión incorrecta de los contratos puede derivar en sanciones económicas y en la conversión automática del contrato temporal en indefinido. La reforma laboral de 2022 endureció el control sobre la temporalidad precisamente para evitar el uso abusivo de los contratos de duración determinada.
Entre las consecuencias más habituales de un incumplimiento, están:
- Conversión en indefinido: si un contrato temporal se formaliza sin causa válida o se encadena de forma irregular, la ley determina que pasa a considerarse indefinido.
- Sanciones administrativas: el uso irregular de la contratación temporal puede dar lugar a sanciones económicas individualizadas por cada persona trabajadora afectada, cuya cuantía dependerá de la gravedad de la infracción y de la normativa sancionadora vigente.
- Recargos y responsabilidades: no dar de alta al trabajador en la Seguridad Social antes de empezar o no respetar la obligación de forma escrita genera responsabilidades adicionales para la empresa.
Cumplir con la norma no solo evita sanciones, también protege los derechos de los trabajadores y aporta seguridad jurídica a la relación laboral. Una empresa que gestiona bien sus contratos reduce conflictos, mejora el clima interno y refuerza su reputación como empleador. Por esta razón, contar con profesionales formados en la materia se ha convertido en una inversión estratégica para cualquier organización.
Preguntas frecuentes sobre el contrato de trabajo
¿Un contrato de trabajo puede ser verbal?
La legislación permite formalizar verbalmente determinados contratos, entre ellos el indefinido a jornada completa. Sin embargo, la mayoría de las modalidades actuales deben constar por escrito.
¿Cuánto dura el periodo de prueba?
Salvo que el convenio colectivo indique otra cosa, el periodo de prueba no puede superar los 6 meses para técnicos titulados ni los 2 meses para el resto de los trabajadores. En empresas de menos de 25 personas empleadas, el máximo es de 3 meses.
¿Qué pasó con el contrato de obra y servicio?
Desapareció con la reforma laboral de 2022. Las situaciones que antes se cubrían con él se canalizan ahora mediante el contrato fijo-discontinuo o el de duración determinada por circunstancias de la producción.
¿Qué diferencia hay entre un contrato indefinido y uno fijo-discontinuo?
Ambos son contratos indefinidos. La diferencia está en que el fijo-discontinuo alterna periodos de actividad e inactividad y está pensado para trabajos estacionales o que se repiten cada temporada, mientras que el indefinido ordinario mantiene la prestación de forma continuada.
Artículo publicado el 18 de marzo de 2024