Entre los días 25 y 27 de marzo de 2025, el Grupo de Conocimiento-Investigación en Problemáticas Sociales (GCIPS) de la Universidad Europea participó en la Conferencia Científica de la Agencia de la Unión Europea para la Formación Policial (CEPOL), celebrada en Ostia (Roma), tras haber sido designado por el Ministerio del Interior para representar a España en este foro internacional.

Esta conferencia, uno de los encuentros más relevantes a nivel europeo en materia de seguridad, Criminología e investigación aplicada, reunió a profesionales de toda la Unión Europea bajo el lema “Tackling High-Risk Criminal Networks Globally” con el objetivo de analizar en profundidad las dinámicas del crimen organizado transnacional y compartir enfoques innovadores para combatir amenazas criminales complejas desde una perspectiva multidisciplinar.
La participación del GCIPS en este evento supuso un importante reconocimiento institucional a su labor investigadora. El citado grupo viene desarrollando proyectos de análisis criminológico y sociológico de alto impacto, centrados en la comprensión de los desafíos emergentes en la sociedad posmoderna. Su designación por parte del Ministerio del Interior refleja la confianza depositada en su capacidad analítica y su compromiso con el rigor científico.
El profesor Mario Muñoz Anguita, criminólogo y miembro del GCIPS, fue el encargado de representar al grupo en dicho evento. En sus propias palabras, “resulta inspirador ver cómo, desde distintas perspectivas y disciplinas, se trabaja para abordar los desafíos emergentes en materia de seguridad y prevención del delito en Europa. El valor de esta conferencia no reside solo en el intercambio académico, sino también en la conexión real entre el conocimiento científico y las necesidades operativas de quienes están en primera línea de la lucha contra el crimen”.

Durante las jornadas, se abordaron temas cruciales como el uso de Inteligencia Artificial en el análisis criminal, la colaboración internacional en investigaciones complejas, los flujos financieros ilícitos o la cibercriminalidad organizada. En este sentido, el profesor señaló cómo el desarrollo técnico y la implementación práctica de estas herramientas permiten mapear redes delictivas, detectar patrones complejos de actividad criminal y anticipar la comisión de delitos allí donde existen indicadores de riesgo. Esta capacidad predictiva, basada en el análisis de datos, no solo potencia la detección temprana de amenazas, sino que abre la puerta a modelos de prevención mucho más eficaces y estratégicos. Sin embargo, el docente considera fundamental que este avance tecnológico vaya acompañado de una reflexión ética profunda. La tentación de adoptar una lógica preventiva absoluta, cercana a escenarios de control total como el descrito en la película Minority Report (2002), puede conducirnos a una Sociedad del Riesgo en la que el Derecho Penal se transforme en un instrumento simbólico, orientado al enemigo o incluso de autor, erosionando garantías fundamentales. Dado que asistimos actualmente a una suerte de tecno-optimismo en las corporaciones y sus representantes más mediáticos que, en cierta medida, puede conducirnos como sociedad a aceptar y someternos con entusiasmo a cualquier nueva propuesta que provenga de estos espacios digitales sin apenas plantearnos ni cuestionar su impacto ni considerar más consecuencias de su implementación. El equilibrio entre eficacia y derechos es el verdadero reto. Apostar por una tecnología al servicio de la justicia requiere también construir marcos normativos y éticos sólidos, que garanticen un uso proporcional, transparente y democrático de estas capacidades.

El evento abordó con especial énfasis la evolución de las redes criminales organizadas. En este sentido, el profesor Muñoz comenta cómo la delincuencia organizada funciona hoy en día como una verdadera empresa con jerarquías claras, estrategias de diversificación, dinámicas de monopolio y un enfoque firme en el lucro y la sostenibilidad en el tiempo. Insiste en que comprender esta lógica empresarial es clave para anticipar sus movimientos y diseñar respuestas eficaces. En su afán de perdurar, muchas de estas organizaciones están transitando desde formas tradicionales de violencia hacia métodos más sofisticados y sutiles, infiltrándose en entornos legales y corporativos. La violencia directa se convierte en algo residual, lo cual representa un riesgo aún mayor, porque se vuelve menos detectable. Por consiguiente, nos insta a reconocer esta transformación para adaptar nuestras estrategias de prevención, intervención y persecución. Dado que estas redes supranacionales siguen activas en actividades tan graves como el tráfico de drogas, armas y personas, manteniendo una estructura violenta y altamente funcional que exige una respuesta global, coordinada y basada en evidencia. Y, dado que el crimen organizado cambia, nos invita a cambiar también nuestro enfoque.
La participación en este foro ha permitido al GCIPS reforzar su red de colaboración internacional y consolidar nuevas líneas de trabajo conjunto con otros centros de investigación europeos. Asimismo, subraya el compromiso de la Universidad Europea con la excelencia académica, la transferencia de conocimiento y la contribución activa a la mejora de la seguridad en el entorno europeo.
La Universidad Europea agradece al Ministerio del Interior la confianza depositada en su equipo investigador, y reafirma su voluntad de seguir promoviendo una Criminología útil, aplicada, y conectada con los retos reales de nuestra sociedad. Gracias, también, a los anfitriones, la Scuola di Polizia Económico-Finanziaria en Ostia (Roma), quienes acogieron gentilmente a los participantes del evento. Encuentros como este demuestran el papel clave que la Universidad puede desempeñar como puente entre el conocimiento científico, la formulación de políticas públicas y la práctica operativa en el campo de la Criminología.