
Redes tróficas: niveles y ejemplos en ecosistemas
29 de junio de 2026

Las redes tróficas no son estructuras fijas, sino sistemas dinámicos que responden a cambios ambientales. Este tipo de conocimientos son los que adquirirás estudiando el Máster en Biodiversidad online de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea, una formación que te prepara para enfrentar los desafíos del cambio climático.
En este artículo, profundizaremos en el concepto de las redes tróficas, a partir de ejemplos concretos que nos ayudarán a entender la importancia de su equilibrio para la sostenibilidad ambiental.
¿Qué es una red o cadena trófica?
Una red trófica es el conjunto de relaciones alimentarias que se establecen entre los seres vivos de un ecosistema. Explica cómo la energía y la materia pasan de unos organismos a otros a través de la alimentación.
A diferencia de una cadena trófica —que muestra un camino lineal—, la red trófica refleja la complejidad real de la naturaleza, donde una misma especie puede alimentarse de varios organismos y, al mismo tiempo, servir de alimento a distintos depredadores. Por ejemplo, en un bosque, las plantas son consumidas por insectos, conejos o ciervos. A su vez, los insectos pueden ser devorados por aves o anfibios, mientras que los conejos pueden ser cazados por zorros o águilas.
Estas redes son fundamentales para el equilibrio ecológico y la sostenibilidad ambiental. Si desaparece una especie importante, pueden producirse efectos en cadena: por ejemplo, en la Península ibérica la plantación extensiva del eucalipto ha llevado a su proliferación hasta convertirse en una especie invasora, provocando la pérdida de biodiversidad y la reducción de especies endémicas, como algunas salamandras del noroeste ibérico.
Además, las redes tróficas ayudan a comprender la fragilidad de los ecosistemas frente a riesgos ambientales como la contaminación de los combustibles fósiles, la sobrepesca o el cambio climático.
Cuáles son los niveles tróficos
Los niveles tróficos son las distintas posiciones que ocupan los seres vivos dentro de una red alimentaria según la forma en que obtienen su energía. Dicho de otro modo, indican quién se come a quién en un ecosistema.
- Productores
Están en la base de todos los ecosistemas. Los también llamados autótrofos son organismos capaces de fabricar materia orgánica a partir de sustancias simples y energía solar mediante la fotosíntesis. Las plantas, las algas y algunas bacterias pertenecen a este grupo. Por ejemplo, en una pradera, la hierba constituye el primer nivel trófico.
- Consumidores primarios
El siguiente escalón lo ocupan los consumidores primarios, es decir, los herbívoros que se alimentan directamente de los productores. Un conejo que come hierba o una oruga que devora hojas son ejemplos claros.
- Consumidores secundarios
Después aparecen los consumidores secundarios, animales carnívoros o insectívoros que se alimentan de herbívoros. Un zorro que caza conejos o una rana que come insectos forman parte de este nivel.
- Consumidores terciarios
En ecosistemas complejos también existen consumidores terciarios o superdepredadores, situados en la cima de la red trófica. El águila, el tiburón o el lobo son ejemplos habituales.
- Descomponedores
Por último, los descomponedores, como hongos y bacterias, desempeñan un papel esencial. Aunque no suelen representarse como un nivel más, reciclan la materia orgánica de restos y cadáveres, devolviendo nutrientes al suelo para que los productores puedan reutilizarlos.
Ejemplos de redes tróficas en diferentes ecosistemas
Las redes tróficas pueden observarse en cualquier ecosistema. Para comprender mejor cómo funcionan, nos fijaremos en tres de los más comunes.
- Bosque: en un bosque templado, por ejemplo, los productores son árboles como robles o hayas. Sus hojas y frutos sirven de alimento a insectos, ciervos o ratones. Estos, a su vez, pueden ser cazados por zorros, búhos o águilas. Además, cuando los organismos mueren, los hongos y bacterias descomponen la materia orgánica, devolviendo nutrientes al suelo. En este entorno, un ratón no tiene un único depredador ni una única fuente de alimento, lo que genera múltiples conexiones.
- Estanque: en una charca o estanque, las algas y plantas acuáticas son los productores principales. De ellas se alimentan pequeños invertebrados como larvas de insectos o caracoles. Estos pueden ser consumidos por peces pequeños, que a su vez son presa de peces más grandes, ranas o aves como las garzas. Aquí los descomponedores también juegan un papel clave, al reciclar restos orgánicos en el agua.
- Océano: en el océano, las redes tróficas comienzan con el fitoplancton, un subconjunto de organismos microscópicos que realizan fotosíntesis. El zooplancton se alimenta de él y, luego, sirve de comida a peces pequeños como las sardinas. Estos, a su vez, pueden ser consumidos por depredadores mayores como atunes, tiburones o incluso mamíferos marinos como los delfines.
Qué es la pirámide trófica
La pirámide trófica es una representación gráfica que muestra cómo se distribuye la energía, la biomasa o el número de organismos entre los distintos niveles tróficos de un ecosistema. Su forma de pirámide se debe a que, a medida que se asciende en los niveles alimentarios, la cantidad de energía, de biomasa y el número de organismos disminuye.
Tomemos como ejemplo la pirámide trófica de la energía: en la base se encuentran los productores, que es el nivel con mayor cantidad de energía. Por encima están los consumidores primarios, es decir, los herbívoros, que, aunque almacenan parte de la energía consumida en su cuerpo, liberan el resto en forma de calor o la utilizan en procesos vitales como el movimiento o la respiración. Después aparecen los carnívoros y en la cima los superdepredadores. En cada nivel superior hay menos energía disponible, lo que explica por qué hay menos individuos.
Del mismo modo, en la pirámide de biomasa (cantidad de materia viva) y en la pirámide de números (cantidad de organismos en cada nivel), a medida que subimos de nivel se va reduciendo la magnitud. Por ejemplo, en un prado, habrá muchas hierbas, menos conejos que se alimentan de ellas y todavía menos zorros que cazan conejos.
Comprender cómo se relacionan los seres vivos en un ecosistema y cómo se distribuye la energía entre ellos es fundamental para cualquier profesional del sector ambiental. Por este motivo, las redes tróficas y la pirámide trófica se estudian en profundidad en las diferentes carreras de medio ambiente de la Universidad Europea. En ellas, te formarás para acceder a profesiones con verdadero impacto en el planeta.