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Equipos de protección individual (EPI): qué son, tipos y normativa

Ingeniería

Actualizado el 7 de julio de 2026
materiales epi para riesgos laborales

La prevención de riesgos laborales es una obligación legal y una responsabilidad ética de cualquier organización. Los datos lo confirman, según el Informe anual de accidentes de trabajo en España del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST, 2024), ese año se registraron 647.200 accidentes de trabajo con baja en España, el 86% durante la jornada laboral. Los accidentes mortales ascendieron a 677, lo que equivale a casi dos trabajadores fallecidos cada día. En sectores como la construcción, el índice de incidencia llegó a 6.014 accidentes por cada 100.000 trabajadores, más del doble de la media nacional.

Frente a este contexto, los equipos de protección individual (EPI) son una de las herramientas más relevantes dentro de la cadena de medidas preventivas. Gestionarlos correctamente, es decir, elegirlos, mantenerlos y formarlos en su uso, es una competencia clave del técnico en PRL. El Máster en Prevención de Riesgos Laborales (PRL) de Universidad Europea habilita como técnico superior en PRL en modalidad 100% online, con especialización en seguridad en el trabajo, higiene industrial, y ergonomía y psicosociología aplicada.

Qué es un equipo de protección individual

Un equipo de protección individual (EPI) es cualquier dispositivo, accesorio o vestimenta diseñado para ser llevado por el trabajador con el fin de protegerle de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud durante el desempeño de su actividad laboral. Esta definición está recogida en el Real Decreto 773/1997, que constituye el marco normativo específico para los EPI en España.

Los EPI actúan como barrera física entre el trabajador y el peligro, ya sea de naturaleza física, química, biológica, mecánica o radiológica. Entre los más conocidos se encuentran los cascos de seguridad, las gafas protectoras, los guantes aislantes, los tapones auditivos y las mascarillas filtrantes. Sin embargo, el catálogo de EPI es mucho más amplio y abarca desde el calzado de seguridad hasta los trajes de protección química completos o los sistemas anticaídas.

Es importante no confundir los EPI con los equipos de protección colectiva (EPC), como barandillas, redes de seguridad o sistemas de ventilación forzada. Los EPC protegen a un conjunto de trabajadores sin que sea necesario su uso individual activo; los EPI, en cambio, son de uso personal y solo protegen a quien los lleva puestos.

Normativa que regula los EPI en España y Europa

Los EPI están regulados por un doble marco normativo: europeo, que afecta a su fabricación y comercialización, y nacional, que regula su uso en el entorno laboral. Conocer ambas normativas es esencial para cualquier profesional de la seguridad y salud en el trabajo.

Reglamento (UE) 2016/425

A nivel europeo, el Reglamento (UE) 2016/425 del Parlamento Europeo y del Consejo es la norma que establece los requisitos de diseño, fabricación y comercialización de los EPI en el mercado europeo. Clasifica los EPI en tres categorías según el nivel de riesgo frente al que protegen:

  • Categoría I: riesgos mínimos (guantes de jardín, gafas de sol no para uso industrial).
  • Categoría II: riesgos intermedios que no sean mínimos ni mortales (cascos de construcción, guantes de protección mecánica).
  • Categoría III: riesgos que puedan ocasionar consecuencias muy graves o la muerte (equipos anticaídas, trajes de protección química, equipos de protección respiratoria contra gases tóxicos).

Todo EPI que se comercialice en la UE debe llevar el marcado CE, que certifica que cumple los requisitos esenciales de salud y seguridad del reglamento.

Real Decreto 773/1997

En España, el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual, desarrolla en el ámbito nacional lo establecido por la Directiva europea 89/686/CEE y sus sucesoras. Esta norma regula las obligaciones del empresario respecto a la selección, suministro, mantenimiento y formación en el uso de los EPI, y establece que el trabajador debe recibirlos de forma gratuita y en condiciones adecuadas.

¿Cuándo es obligatorio usar EPI?

Los EPI son obligatorios cuando los riesgos presentes en el puesto de trabajo no han podido eliminarse ni reducirse suficientemente mediante medidas técnicas, organizativas o de formación. En la jerarquía de la prevención establecida por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, el uso de EPI ocupa el último nivel: es el recurso al que se acude cuando las medidas anteriores resultan insuficientes por sí solas.

Las situaciones más comunes en las que el uso de EPI es preceptivo incluyen:

  • Trabajos en altura: uso obligatorio de arneses y cascos homologados cuando el riesgo de caída no puede eliminarse con protecciones colectivas.
  • Manipulación de agentes químicos: guantes resistentes, gafas de protección y, en función del producto, mascarillas o equipos de respiración autónoma.
  • Ambientes con niveles de ruido elevado: tapones auditivos u orejeras cuando el nivel de exposición supera los 80 dB(A).
  • Presencia de partículas, polvo o gases nocivos: mascarillas autofiltrantes o equipos de protección respiratoria según el tipo y concentración del agente.
  • Riesgo de impacto o proyecciones: pantallas faciales, calzado con puntera reforzada o guantes anticorte.
  • Trabajos en vías con tráfico rodado: prendas de alta visibilidad.

La evaluación de riesgos laborales del puesto de trabajo es el punto de partida para determinar qué EPI son necesarios en cada caso. Esta evaluación debe revisarse periódicamente y siempre que cambien las condiciones del puesto.

Tipos de EPI según la parte del cuerpo que protegen

Los EPI se clasifican en función de la zona del cuerpo que protegen, lo que facilita su selección en función de los riesgos identificados en la evaluación del puesto de trabajo. Cada categoría responde a necesidades específicas y debe elegirse conforme a la normativa aplicable y a las instrucciones del fabricante. Cuando se utilizan varios EPI simultáneamente —por ejemplo, casco, gafas y mascarilla—, es necesario verificar que sean compatibles entre sí y que la combinación no reduzca la eficacia de ninguno de ellos. Esta comprobación es responsabilidad del empresario.

Tipo de EPIEjemplosRiesgos que previene
CabezaCascos de seguridad, gorras antipolvesImpactos, caída de objetos, golpes
Ocular y facialGafas panorámicas, visores, pantallas facialesProyecciones, salpicaduras químicas, radiaciones
AuditivaTapones, orejeras, cascos acústicosExposición a ruido superior a los límites legales
RespiratoriaMascarillas autofiltrantes, equipos de aire comprimidoPartículas, polvo, gases y vapores tóxicos
Manos y brazosGuantes dieléctricos, anticorte, resistentes a químicosCortes, quemaduras, contacto con sustancias peligrosas, riesgo eléctrico
Pies y piernasCalzado con puntera reforzada, botas antideslizantes, polainasAplastamientos, caídas por resbalón, proyecciones de líquidos calientes
Tronco y cuerpoBuzos, chaleco reflectantes, ropa ignífuga, trajes de protección químicaProyecciones, fuego, agentes químicos o biológicos, baja visibilidad
AnticaídaArneses, líneas de vida, dispositivos retráctilesCaídas desde altura en trabajos en andamios, cubiertas o escaleras

Mantenimiento y vida útil de los EPI

Todos los EPI tienen una vida útil limitada y deben ser sustituidos cuando presenten signos de deterioro o cuando el fabricante indique que ha vencido su periodo de uso recomendado. Un EPI en mal estado puede ofrecer una falsa sensación de seguridad sin proporcionar la protección para la que fue diseñado, lo que lo convierte en un riesgo en sí mismo.

Los plazos orientativos de vida útil varían según el tipo:

  • Cascos de seguridad: entre 3 y 5 años, aunque deben sustituirse inmediatamente tras recibir un impacto significativo, aunque no presenten daños visibles.
  • Mascarillas autofiltrantes: uso único o limitado según el tipo de filtro; deben reemplazarse cuando el usuario note resistencia al respirar o cuando hayan estado expuestas al agente contaminante durante el tiempo máximo indicado.
  • Guantes: deben inspeccionarse antes de cada uso y sustituirse si presentan grietas, perforaciones o pérdida de flexibilidad.
  • Calzado de seguridad: en función del desgaste, la exposición a productos químicos y la frecuencia de uso; generalmente entre 1 y 3 años.
  • Arneses anticaídas: deben retirarse del servicio inmediatamente tras soportar una caída, aunque no presenten daños visibles.

Los principales factores que aceleran el deterioro de los EPI son la exposición a radiación ultravioleta, la humedad, los productos químicos y el desgaste mecánico por uso continuado. Un programa de mantenimiento eficaz incluye limpieza periódica, almacenamiento en lugares secos y ventilados, alejados de fuentes de calor y luz directa, y revisión sistemática antes y después de cada uso. La ergonomía en el trabajo también influye en la duración de los EPI: un equipo mal adaptado al usuario se deteriora antes y genera rechazo en su uso.

Características que debe cumplir un EPI homologado

Un EPI es válido para su uso laboral solo si cumple los requisitos de diseño, seguridad y certificación establecidos por la normativa europea y española. No cualquier producto de protección personal es un EPI en sentido legal: debe haber superado los procedimientos de evaluación de conformidad correspondientes a su categoría de riesgo.

Las características esenciales que debe reunir cualquier EPI homologado son:

  • Marcado CE: acredita que el fabricante ha verificado que el producto cumple los requisitos del Reglamento (UE) 2016/425. Sin marcado CE, un EPI no puede comercializarse ni utilizarse legalmente en el ámbito laboral dentro de la Unión Europea.
  • Declaración de conformidad UE: documento técnico que acompaña al EPI y detalla las normas armonizadas que ha superado.
  • Adecuación al riesgo específico: el EPI debe haber sido diseñado y certificado para el tipo de riesgo frente al que se va a utilizar. Un guante anticorte no es válido para riesgo eléctrico, aunque ambos sean guantes.
  • Ergonomía y comodidad: debe permitir libertad de movimiento suficiente para realizar la tarea sin que la incomodidad induzca al trabajador a prescindir de él.
  • Compatibilidad: cuando se usen varios EPI a la vez, deben poder combinarse sin que ninguno pierda eficacia.
  • Instrucciones en castellano: el fabricante está obligado a incluir instrucciones de uso, mantenimiento y almacenamiento en el idioma del país donde se comercializa el producto.

Preguntas frecuentes sobre equipos de protección individual

El empresario está obligado por ley a proporcionar los EPI necesarios de forma gratuita, a asegurarse de que estén en buen estado y a formar a los trabajadores en su uso correcto. Así lo establece el Real Decreto 773/1997 y la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. El trabajador, a su vez, tiene la obligación de utilizarlos correctamente y de comunicar cualquier defecto o deterioro que detecte.

Los equipos de protección colectiva (EPC), como barandillas, redes de seguridad o sistemas de ventilación, protegen a todos los trabajadores de un área sin requerir acción individual. Los EPI, en cambio, son de uso personal y solo protegen a quien los lleva. En la jerarquía de la prevención, los EPC tienen prioridad sobre los EPI: siempre que sea posible, debe optarse primero por medidas colectivas.

El marcado CE indica que el fabricante ha verificado que el EPI cumple los requisitos esenciales de salud y seguridad establecidos por el Reglamento (UE) 2016/425. Es obligatorio para que el producto pueda comercializarse y utilizarse legalmente en el ámbito laboral dentro de la Unión Europea. No implica que el EPI sea el más adecuado para cualquier riesgo, sino que ha superado los procedimientos de evaluación correspondientes a su categoría.


Artículo publicado el 13 de noviembre de 2025