Los estudiantes han podido profundizar sobre la representación del terrorismo y sus víctimas a través del séptimo arte en un viaje sobre la importancia de la memoria histórica en la sociedad actual

El segundo día del VI Congreso de Criminología ha comenzado con la inauguración de la exposición titulada “De figurantes a protagonistas: las víctimas de ETA en el cine” que ha tenido lugar en el hall del Edificio E del Campus de Villaviciosa de Odón de la Universidad Europea, donde se han reunido docentes y estudiantes para escuchar las palabras de la profesora de Sociología Aplicada y del Grado de Criminología de la Institución, Rebeca Cordero, quien ha dado la bienvenida a Santiago de Pablo, comisario de la exposición, “queremos destacar el compromiso de la Universidad Europea con la memoria histórica, puesto que, para nosotros es fundamental conocer por dónde hemos transitado como sociedad y, sobre todo, por dónde no debemos volver a transitar" , ha destacado Cordero.
Durante su intervención, el comisario de la exposición, Santiago de Pablo ha explicado que esta representación de carácter didáctico pretende ofrecer una visión global sobre cómo el cine ha abordado la historia de ETA y la presencia de sus víctimas. La exposición se articula en tres bloques principales: la producción cinematográfica sobre ETA, los géneros y contextos en los que se ha tratado el fenómeno, y la evolución del papel de las víctimas en la narrativa audiovisual.

En términos cuantitativos, el recorrido por la exposición evidencia una amplia producción audiovisual desde 1977 hasta 2026, con 77 largometrajes, 38 cortometrajes, 62 producciones televisivas y más de 40 películas con referencias al terrorismo de ETA. No obstante, se ha señalado que esta abundancia no siempre ha ido acompañada de éxito comercial, calidad cinematográfica o profundidad ética en el tratamiento del tema. Algunas obras, como La pelota vasca o La infiltrada, lograron una notable repercusión, aunque no siempre se ha producido una conexión directa entre cine y sociedad.
Uno de los aspectos centrales de la exposición, como ha puesto en valor De Pablo, ha sido la evolución en la representación de las víctimas, ya que, hasta aproximadamente el año 2000, el cine tendía a ofrecer una visión más condescendiente hacia ETA y relegando a las víctimas a un papel secundario, “sin embargo, a partir del impacto social generado por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, se produce un cambio significativo, situando a las víctimas en el centro del relato y otorgándoles el protagonismo que les corresponde”.

Durante esta segunda jornada del VI Congreso de Criminología, también ha tenido lugar la entrevista titulada “La información ante el dolor”, en la que Tobías Guido, alumno del Grado en Criminología de la Universidad Europea ha tenido la oportunidad de hacer una serie de preguntas al periodista de El País, Jesús Duva. Moderada por Janire Rámila , directora del Máster de Criminología Aplicada de la Universidad Europea, el periodista ha reflexionado sobre el tratamiento informativo del dolor, destacando la importancia de abordar estas realidades “con respeto, sensibilidad y evitando cualquier forma de espectacularización o sensacionalismo”.

Asimismo, el acto ha incluido la entrega de los premios a los Mejores Trabajos de Fin de Grado (TFG) y de Fin de Máster (TFM) por parte de los diferentes tutores y Paloma Velasco Quintana, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Educación y Humanidades de la Universidad Europea, ha sido la encargada de entregar el Premio a la Contribución al Desarrollo de la Criminología, que reconoce a aquellas instituciones y particulares que actúan como referentes en la promoción del conocimiento y la sensibilización social y que esta edición ha recaído en el Museo Memorial Víctimas de Terrorismo. Su director, Florencio Domínguez ha sido la persona encargada de recogerlo.

El broche de oro a este VI Congreso de Criminología lo ha puesto Domínguez con una reflexión sobre la importancia de la educación y la memoria como herramientas fundamentales para evitar la repetición de tragedias del pasado. En este sentido, ha subrayado el deber colectivo de recordar y repensar la historia desde una perspectiva crítica, garantizando que el sufrimiento vivido no caiga en el olvido y sirva como base para la construcción de una sociedad más justa y consciente, poniendo en valor “la colaboración entre entidades para consolidar iniciativas que contribuyan a la formación de las nuevas generaciones”.
