Sanidad, educación y sociología coinciden en la III Jornada de la Cátedra de Investigación del Sueño de la Universidad Europea de Valencia en la necesidad de adaptar los horarios escolares a la cronobiología infantil y juvenil

El déficit de sueño en la infancia y la adolescencia se ha consolidado como uno de los grandes retos de salud pública y educativos de nuestro tiempo, con efectos directos sobre el bienestar emocional, el rendimiento académico y la igualdad de oportunidades. Así se puso de manifiesto el pasado jueves 16 de abril durante la III Jornada de la Cátedra de Investigación del Sueño de la Universidad Europea de Valencia, celebrada en el Campus Turia bajo el lema “El tiempo importa: sueño, salud y aprendizaje”.
El encuentro reunió a referentes del ámbito sanitario, educativo e institucional para compartir evidencia científica y analizar cómo la organización del tiempo escolar y social está impactando en la salud y el aprendizaje de niños y adolescentes. Entre las cifras más relevantes expuestas durante la jornada destaca que el 70 % de los adolescentes españoles no duerme las horas necesarias para su desarrollo, que hasta el 35 % de los jóvenes presenta problemas de sueño, y que la pérdida media diaria de descanso en esta etapa alcanza las 2,6 horas, generando un jet lag social de 2,4 horas, uno de los más elevados de Europa occidental.
Ritmos biológicos, aprendizaje y salud

El Dr. Gonzalo Pin Arboledas, coordinador del Comité de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría, abrió el bloque de ponencias analizando la relación entre ritmos circadianos y aprendizaje desde una perspectiva pediátrica. Durante su intervención subrayó que el retraso del cronotipo en la adolescencia es un fenómeno biológico y universal, y que no adecuar los horarios escolares a estos ritmos favorece la somnolencia, el estrés y el fracaso escolar, además de impactar en la salud mental y emocional del alumnado.

Por su parte, el Dr. Daniel Gabaldón Estevan, profesor titular de Sociología de la Universitat de València y responsable del Proyecto KAIROS, presentó resultados que evidencian cómo el desajuste entre el horario escolar y el reloj biológico de los estudiantes afecta no solo al sueño, sino también al uso del tiempo, al rendimiento cognitivo y a la satisfacción vital. Los datos compartidos muestran que los adolescentes españoles llegan a dormir hasta tres horas menos de lo recomendado para su edad, con consecuencias claras en atención, memoria, regulación emocional y bienestar.
El sueño como prioridad de salud pública

Desde el ámbito institucional, la Dra. Mara Garcés Sánchez, subdirectora general de Prevención y Promoción de la Salud de la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana, situó el sueño infantil y adolescente como una prioridad de salud pública. Durante su intervención recordó que casi la mitad de los niños españoles no cumple las recomendaciones de sueño, una tendencia que se ha agravado en las últimas décadas y que presenta un marcado gradiente social, afectando con mayor intensidad a los entornos más vulnerables.
En este sentido, la rectora de la Universidad Europea de Valencia, Rosa Sanchidrián Pardo, subrayó que el sueño no puede entenderse como una responsabilidad individual, sino como un desafío colectivo. “El tiempo que dormimos, el tiempo que aprendemos y los tiempos que impone la sociedad están profundamente interconectados”, afirmó, alertando de que la falta de descanso impacta de lleno en el desarrollo cognitivo, el bienestar emocional y la igualdad de oportunidades, con especial incidencia en niños y adolescentes.
Evidencia científica y toma de decisiones

La jornada concluyó con una mesa redonda moderada por la Dra. Lucía Monfort Belenguer, neuróloga pediátrica, en la que participaron el secretario autonómico de Educación de la Generalitat Valenciana, Daniel McEvoy Bravo, junto a los ponentes Gonzalo Pin, Daniel Gabaldón y Mara Garcés. Bajo el título “Horario escolar, aprendizajes, salud y sueño: ¿qué hemos aprendido?”, el debate puso el foco en la necesidad de trasladar la evidencia científica a la toma de decisiones educativas y políticas.
Durante el diálogo se destacó que retrasar el inicio de la jornada escolar en secundaria se consolida como una de las intervenciones de mayor impacto y menor coste, capaz de aumentar entre 38 y 45 minutos diarios el tiempo de sueño, con beneficios demostrados en rendimiento académico, salud mental, seguridad y bienestar docente. Experiencias internacionales ampliamente avaladas muestran que los desafíos organizativos son gestionables y que la inacción tiene un coste real en salud y equidad.

La III Jornada se enmarca en la labor de la Cátedra de Investigación del Sueño, impulsada por la Universidad Europea de Valencia junto a Exeltis y Quirónsalud, que ya se ha consolidado como un espacio de colaboración interdisciplinar orientado a generar conocimiento aplicable y mejorar la calidad de vida, especialmente en la infancia y la adolescencia.
El encuentro refuerza una idea clave compartida por todos los ponentes: invertir en sueño es invertir en salud, educación y futuro, y exige repensar cómo organizamos el tiempo para proteger el desarrollo y el bienestar de las nuevas generaciones.