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¿Qué es la desertificación y cómo prevenirla?

Sostenibilidad

28 de Noviembre de 2025
imagen de desertificación

La desertificación es uno de los problemas ambientales más graves y silenciosos de nuestro tiempo. Mientras avanza de forma implacable en muchas regiones del mundo, incluyendo España, millones de hectáreas de tierra fértil se transforman en zonas áridas e improductivas cada año. Este fenómeno no solo amenaza la seguridad alimentaria global, sino que también impulsa migraciones masivas, pérdida de biodiversidad y agravamiento del cambio climático.

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¿Qué es la desertificación?

La desertificación es un proceso de degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, causado principalmente por actividades humanas y variaciones climáticas. Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), se define formalmente como "la degradación de las tierras en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas".

Es importante aclarar un concepto: la desertificación no es la expansión natural de los desiertos existentes, sino la degradación de tierras que antes eran productivas y que pierden su capacidad de sostener vegetación, agricultura y vida. Un suelo desertificado pierde su estructura, fertilidad, capacidad de retención de agua y biodiversidad, volviéndose prácticamente estéril.

¿Qué implica la desertificación del suelo?

La desertificación del suelo supone múltiples formas de degradación:

  • Pérdida de cobertura vegetal: desaparición de plantas y árboles que protegen el suelo.
  • Erosión: pérdida física del suelo por viento o agua.
  • Compactación: el suelo pierde la estructura porosa y se vuelve duro e impermeable.
  • Salinización: acumulación excesiva de sales que impide el crecimiento de plantas.
  • Pérdida de materia orgánica: disminución del humus que da fertilidad al suelo.
  • Pérdida de biodiversidad del suelo: desaparición de microorganismos, hongos, insectos y otros organismos esenciales.

Causas de la desertificación

Estas son algunas de las causas de la desertificación, clasificadas por directas, indirectas y naturales.

Causas directas de desertificación – Actividad humana

  • Sobrepastoreo: cuando hay demasiados animales pastando en un área, la vegetación no tiene tiempo de regenerarse. Las pezuñas compactan el suelo, las raíces son arrancadas, y la tierra queda expuesta a la erosión.
  • Agricultura intensiva y prácticas inadecuadas: el cultivo continuo sin rotación, el uso excesivo de maquinaria pesada, el riego inadecuado que provoca salinización, y el empleo masivo de agroquímicos que destruyen la biología del suelo contribuyen significativamente a la degradación.
  • Deforestación: la exterminación de bosques y vegetación natural para crear tierras de cultivo, pastos o zonas urbanas deja el suelo desprotegido. Además, se pierde la capacidad del ecosistema de retener agua y crear su propio microclima.
  • Urbanización y construcción: el sellado del suelo con asfalto y hormigón, la alteración de los patrones de drenaje natural y la construcción en zonas sensibles fragmentan ecosistemas y aceleran la degradación de las áreas circundantes.
  • Sobreexplotación de recursos hídricos: la extracción excesiva de agua subterránea para riego o consumo humano baja el nivel freático, seca manantiales y ríos, y puede provocar la salinización del suelo.
  • Minería: actividades de extracción de combustibles fósiles y derivados eliminan completamente la capa vegetal y el suelo, contaminan con metales pesados y químicos, y alteran permanentemente el paisaje, dificultando enormemente cualquier proceso de recuperación.
  • Incendios forestales: aunque algunos incendios son naturales, la mayoría en la son provocados por humanos, ya sea intencionalmente o por negligencia. El fuego destruye la vegetación y deja el suelo vulnerable a la erosión.

Causas indirectas de desertificación – Factores socioeconómicos

  • Pobreza: aquellas comunidades empobrecidas, pueden verse obligadas a explotar insosteniblemente los recursos naturales: talar árboles para leña, sobrepastoreo de tierras comunales o cultivar en pendientes pronunciadas.
  • Presión demográfica: el crecimiento de la población aumenta la demanda de alimentos, agua y espacio, intensificando la presión sobre tierras marginales que no deberían cultivarse.
  • Políticas inadecuadas: se trata de incentivos agrícolas mal diseñados, ausencia de planificación territorial, falta de regulación del uso del suelo y propiedad de la tierra poco clara pueden fomentar prácticas destructivas.

Causas naturales de desertificación – Factores climáticos

  • Sequías prolongadas: son periodos extendidos sin precipitaciones estresan la vegetación, reducen la humedad del suelo y pueden desencadenar procesos de degradación. El cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de las sequías en muchas regiones.
  • Variabilidad climática: son patrones climáticos con lluvias torrenciales alternadas con sequías intensas, lo que erosiona el suelo y dificulta la adaptación de la vegetación.
  • Aumento de temperaturas: las temperaturas más altas aceleran la evaporación del agua del suelo, aumentando la descomposición de la materia orgánica y estresando la vegetación, especialmente en zonas ya áridas.

Cómo se puede prevenir la desertificación

A través de estrategias adecuadas se puede combatir la desertificación.

Prácticas agrícolas sostenibles
  • Agricultura de conservación: minimizar el uso del suelo, mantener cobertura vegetal permanente y practicar rotación de cultivos preservando la estructura del suelo y su fertilidad.
  • Agroforestería: se trata de integrar árboles y arbustos en sistemas agrícolas proporcionando beneficios como la protección contra el viento, sombra, fijación de nitrógeno, diversificación de productos y mejora del suelo.
  • Uso eficiente del agua: sistemas de riego por goteo, captación de agua de lluvia y selección de cultivos adaptados al clima local reducen el estrés sobre recursos hídricos.
  • Fertilización orgánica: el compost, el estiércol y los abonos verdes mejoran la materia orgánica del suelo sin contaminar.
Pastoreo sostenible
  • Pastoreo rotativo: mover el ganado entre diferentes áreas permite que la vegetación se pueda recuperar.
  • Ajuste de carga ganadera: adaptar el número de animales a la capacidad de carga del territorio evitando el sobrepastoreo.
  • Mejora de pastos: sembrar especies forrajeras resistentes y nutritivas.
Reforestación
  • Plantación de especies nativas: árboles y arbustos adaptados al clima local tienen mayor supervivencia y requieren menos recursos.
  • Restauración de ecosistemas: restaurar ecosistemas completos con su diversidad original.
  • Cinturones verdes: establecer barreras de vegetación que protegen del viento y estabilizan el suelo.
Gestión del agua
  • Conservación de humedales: proteger y restaurar estos ecosistemas que regulan el ciclo del agua.
  • Infiltración de agua: técnicas que favorecen que el agua de lluvia se infiltre en el suelo en lugar de escurrir.
  • Uso responsable de acuíferos: regular las extracciones para que no superen la tasa de recarga natural.
Educación comunitaria
  • Capacitación: formación de comunidades locales en técnicas de gestión sostenible.
  • Conocimiento tradicional: recuperar y valorar prácticas ancestrales de manejo del territorio.
  • Participación local: involucrar a las comunidades en la toma de decisiones sobre el uso de la tierra.
Marcos legales
  • Planificación territorial: ordenar el uso del suelo según su capacidad y vocación.
  • Incentivos económicos: subsidios y ayudas para prácticas sostenibles.
  • Regulación: normas que limiten actividades degradantes en zonas vulnerables.
  • Monitoreo: sistemas de seguimiento de la degradación para intervenir tempranamente.

La desertificación es uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo, pero no es inevitable. Con conocimiento científico, voluntad política, inversión adecuada y participación comunitaria, podemos detener e incluso revertir este proceso. Cada hectárea de tierra que restauramos, cada práctica sostenible que implementamos, cada política que diseñamos correctamente es un paso hacia un futuro más seguro para millones de personas.

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