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¿Qué es el almacenamiento de energía? Clave para el futuro de las energías renovables

Sostenibilidad

Actualizado el 17 de agosto de 2026
almacenamiento de baterías en una planta de energía

No todos los días hay viento, ni el sol brilla todo el tiempo. Sin embargo, el almacenamiento de energía nos permite disponer de energía procedente de fuentes renovables intermitentes, como la solar y la eólica, cuando más la necesitamos.

España cerró 2025 con 3.427 MW de capacidad de almacenamiento instalada, de los cuales 3.331 MW correspondían a centrales hidráulicas reversibles y el resto a baterías, según datos de Red Eléctrica. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) sitúa el objetivo en 22,5 GW para 2030, lo que da una idea de la magnitud del reto tecnológico que se avecina.

Si quieres profundizar en este tema, con el Máster en Energías Renovables aprenderás a diseñar, gestionar y dirigir proyectos de generación eléctrica basados en energías limpias. En la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea podrás estudiar sostenibilidad desde diferentes enfoques, con los mejores expertos y tecnologías de vanguardia.

¿En qué consiste el almacenamiento de energía?

El almacenamiento de energía es el proceso de capturar la energía producida en un momento dado para su uso en un momento posterior.

Gracias a las tecnologías de almacenamiento energético, se puede equilibrar la oferta y la demanda de electricidad. El excedente de energía generado en los momentos de mayor producción se guarda para usarlo cuando la demanda es alta o la generación es baja.

Tipos de almacenamiento de energía

Existen varios métodos y tecnologías para almacenar energía que pueden usarse según los tipos de energías renovables. Esta tabla resume las cinco grandes familias:

TipoCómo funcionaEjemplo
MecánicaAprovecha la energía cinética o potencial de objetos físicos (bombeo hidroeléctrico, volantes de inercia)Centrales de bombeo hidroeléctrico
ElectroquímicaAlmacena energía química que se convierte en electricidadBaterías de iones de litio y baterías de flujo
TérmicaGuarda calor en materiales como agua, sales fundidas o rocasCentrales termosolares
QuímicaUsa electricidad para producir hidrógeno mediante electrólisisHidrógeno verde
MagnéticaAlmacena energía mediante campos magnéticos en bobinas superconductorasSuperconductores (SMES)

Almacenamiento de energía mecánica

Es una de las soluciones más longevas y utilizadas. Consiste en aprovechar la energía cinética o potencial de objetos físicos para almacenar y liberar energía.

  • Bombeo hidroeléctrico: en este tipo de tecnología el agua se bombea hacia un lugar elevado durante los períodos de baja demanda de energía y, cuando esta aumenta, se libera para generar electricidad.
  • Volantes de inercia: utilizan la energía cinética almacenada en un rotor que gira a alta velocidad.

Almacenamiento de energía electroquímica

Es el caso de las baterías, como las de iones de litio, que almacenan energía química que puede convertirse en electricidad. Son flexibles y fáciles de instalar. Las encontramos en electrodomésticos, coches eléctricos y grandes plantas de almacenamiento.

Otro tipo de baterías son las de flujo, que utilizan electrolitos líquidos para almacenar energía en depósitos externos. Este tipo de almacenamiento permite ajustar la capacidad, por lo que es útil para grandes escalas.

Almacenamiento de energía térmica

El calor se almacena en materiales como agua, sales fundidas o rocas para su uso posterior, ya sea en calefacción o en la producción de electricidad. Se trata del sistema de almacenamiento habitual de las centrales termosolares.

Almacenamiento de energía química

Consiste en el uso de energía eléctrica para dividir el agua en hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis. El hidrógeno resultante puede almacenarse y luego reconvertirse en electricidad o utilizarse como combustible.

Almacenamiento magnético

Es el caso de los superconductores (SMES), dispositivos que almacenan energía mediante campos magnéticos en bobinas superconductoras.

Este tipo de almacenamiento energético es muy eficiente y tiene tiempos de respuesta muy rápidos. Sin embargo, su uso está limitado por el alto coste y la complejidad de los sistemas.

Soluciones innovadoras para el almacenamiento energético

Los proyectos actuales de investigación y desarrollo en almacenamiento de energía se están centrando en dar respuesta a los retos que plantean estos sistemas: la escalabilidad, el coste, la durabilidad, la eficiencia y el impacto ambiental. En los últimos años, han surgido nuevas tecnologías con el potencial de responder a varias de estas cuestiones:

  • Baterías de estado sólido

Estas baterías eliminan el electrolito líquido de las baterías tradicionales, lo que mejora la seguridad (menor riesgo de incendio), aumenta la densidad energética y permite una mayor vida útil.

Empresas como Toyota, Panasonic y Volkswagen están invirtiendo en esta tecnología, con el objetivo de comercializarla para vehículos eléctricos en la próxima década.

  • Almacenamiento gravitacional

Se elevan bloques de cemento cuando hay exceso de energía y se dejan caer para generar electricidad cuando se necesita. Este enfoque tiene bajo impacto ambiental y puede utilizarse durante muchos años sin degradarse.

La empresa suiza Energy Vault ha desarrollado una de las primeras soluciones comerciales de almacenamiento gravitacional y ya se están construyendo proyectos piloto en Escocia, California e Italia.

  • Hidrógeno verde

El hidrógeno producido mediante electrólisis usando energías renovables se está convirtiendo en una solución prometedora. El hidrógeno verde puede almacenarse indefinidamente y utilizarse para generar electricidad cuando se necesite o como combustible en sectores difíciles de electrificar, como la industria pesada y el transporte de larga distancia.

Alemania y España han adoptado estrategias nacionales de hidrógeno, Japón y Países Bajos están invirtiendo en instalaciones de almacenamiento, mientras que Australia se ha posicionado como futuro líder en la producción y exportación de hidrógeno verde. En este contexto, estudiar el Curso en Hidrógeno Verde de la Universidad Europea te ayudará a comprender los procesos de producción y aplicaciones de esta fuente energética clave, así como explorar el impacto de las políticas y tecnologías actuales en su desarrollo.

  • Almacenamiento térmico avanzado

En plantas de energía termosolar, el calor se almacena en sales fundidas o materiales de cambio de fase, que luego se usan para generar electricidad. Este método es eficiente y puede almacenar energía por largos períodos.

Dinamarca lleva más de una década construyendo estanques de este tipo para sus redes de calefacción urbana: el de Marstal, operativo desde 2011, tiene una capacidad de 75.000 m³ de agua caliente.

  • Supercondensadores

Ofrecen una alternativa a las baterías, especialmente en aplicaciones donde se necesitan ciclos rápidos de carga y descarga. Tienen una vida útil mucho mayor que las baterías convencionales y son ideales para sistemas que requieren picos de energía rápidos.

La combinación de estas tecnologías será fundamental para satisfacer la creciente demanda de almacenamiento. Se espera que los costos disminuyan a medida que las economías de escala aumenten y las mejoras tecnológicas continúen.

La formación técnica en la instalación, operación y mantenimiento de estas tecnologías asegurará que las infraestructuras energéticas sean confiables y eficientes. El empleo en energías renovables alcanzó los 16,6 millones de puestos a nivel mundial en 2024, con 1,8 millones solo en la Unión Europea, según el informe Renewable Energy and Jobs – Annual Review 2025 de IRENA y la OIT. La formación en este campo no solo impulsa el crecimiento del sector, sino que también genera empleo, desde técnicos hasta ingenieros de energías renovables y desarrolladores de proyectos.

Preguntas frecuentes sobre el almacenamiento de energía

Porque la energía solar y eólica es intermitente: no siempre hay sol ni viento. El almacenamiento permite guardar el excedente cuando se genera mucho y usarlo cuando la demanda supera a la generación.

El vertido energético ocurre cuando se genera más electricidad renovable de la que la red puede absorber en ese momento, y el operador del sistema obliga a las plantas a reducir su producción para no saturarla. En 2025, España desaprovechó así 5.414 GWh de electricidad limpia. El almacenamiento permite guardar ese excedente en lugar de perderlo, y usarlo después.

El almacenamiento a corto plazo (baterías, volantes de inercia) gestiona picos de horas o días, mientras que el estacional guarda energía durante meses para cubrir la diferencia entre épocas de mucha generación (primavera) y de mucha demanda (invierno). En España, esta función la cubre sobre todo el bombeo hidráulico: el PNIEC prevé alcanzar unos 10 GW de almacenamiento estacional en 2030.

Sí. Las baterías domésticas asociadas a placas solares permiten guardar la energía generada durante el día para consumirla por la noche, reduciendo la dependencia de la red. El almacenamiento vinculado al autoconsumo residencial en España creció un 119 % en 2025, el segmento con mayor avance tras el apagón de abril de ese año.


Artículo publicado el 4 de noviembre de 2024