- La iniciativa, coordinada por Álvaro Bustamante, conecta a estudiantes de cuatro universidades europeas y 15 nacionalidades en el diseño de una aplicación móvil para evaluar rendimiento y salud en el deporte
El deporte, la ingeniería y la inteligencia artificial ya forman parte de un mismo entorno profesional. Los datos, la tecnología y la capacidad de trabajar con perfiles distintos están transformando la forma de entrenar, medir el rendimiento y cuidar la salud de los deportistas. Con esa mirada, la Universidad Europea ha impulsado el proyecto internacional “Design of a mobile application wireframe for performance and health assessment in sport”, una iniciativa de innovación docente basada en retos que ha conectado a estudiantes de distintas universidades europeas en torno al diseño de una aplicación móvil aplicada al deporte.

El proyecto está coordinado por Álvaro Bustamante Sánchez, profesor e investigador de la Facultad de Medicina, Salud y Deportes de la Universidad Europea de Madrid e investigador principal del Grupo de Investigación en Tecnología e Inteligencia Artificial Aplicada. Su origen está muy ligado a su propia trayectoria académica y profesional, como el investigador explica: “Este proyecto nace de experiencias y aprendizajes que me han marcado tanto a nivel personal como profesional, y de la inquietud por poner al servicio de los estudiantes las oportunidades que a mí me ayudaron”.
Graduado y doctor en Ciencias del Deporte e ingeniero en Informática con especialización en inteligencia artificial, Bustamante ha construido una propuesta que une disciplinas, países y formas distintas de entender el aprendizaje. La iniciativa comenzó como una experiencia entre estudiantes de Ciencias del Deporte e Ingeniería de la Universidad Europea, pero evolucionó hacia un proyecto internacional con la participación de cuatro universidades en las que ha impartido docencia: la Universidad Europea de Madrid, en España; la University of Trás-os-Montes and Alto Douro, en Vila Real, Portugal; la Lithuanian Sports University, en Kaunas, Lituania; y la Università degli Studi di Roma Foro Italico, en Roma, Italia. Además, la iniciativa ha contado con estudiantes procedentes de la Otto von Guericke University, en Magdeburgo, Alemania, hasta reunir perfiles de 15 nacionalidades. “Aunque la carrera académica tiende hacia la especialización, el mundo profesional actual es cada vez más global, cambiante e interconectado”, señala el profesor.
La actividad se ha desarrollado en formato online durante diez semanas y se ha estructurado en cinco hitos basados en retos. Cada equipo, formado por estudiantes de Ingeniería y Ciencias del Deporte, ha trabajado en el diseño colaborativo de un prototipo de aplicación móvil. El planteamiento metodológico ha sido uno de los elementos diferenciales del proyecto, ya que los estudiantes han contado con libertad para decidir variables, tecnologías, sensores y enfoques. Para Bustamante, esa libertad tenía un propósito claro: “La ausencia de guion cerrado es intencionada, ya que busca fomentar la creatividad, la toma de decisiones y la autonomía”.
La experiencia ha permitido a los estudiantes transformar conocimientos teóricos en soluciones aplicadas. Los perfiles de Ciencias del Deporte han aportado su comprensión sobre rendimiento, carga de entrenamiento, recuperación y salud, mientras que los estudiantes de Ingeniería han contribuido desde el diseño, el pensamiento computacional y la capacidad técnica. Esa combinación ha obligado a los equipos a traducir su propio conocimiento y hacerlo comprensible para otros perfiles. En palabras de Bustamante, “no se trata de aportar conocimiento, sino de saber explicarlo, adaptarlo e integrarlo junto con los de otras áreas de conocimiento”.
La inteligencia artificial ha formado parte del proceso desde un enfoque responsable. Los estudiantes han podido utilizar herramientas de IA generativa como apoyo para estructurar ideas o avanzar en los retos, pero debían documentar su uso, explicar con qué finalidad las habían empleado y reflejar su peso en el resultado final. “La IA no debe pensar por nosotros, sino ayudarnos a desarrollar pensamiento crítico, criterio profesional y capacidad de decisión”, defiende el coordinador del proyecto.
Además del aprendizaje técnico, la iniciativa ha reforzado competencias especialmente valoradas en entornos profesionales, como la comunicación intercultural, la coordinación de equipos internacionales, la gestión de proyectos complejos y la toma de decisiones. Los estudiantes han destacado la sensación de trabajar en un contexto similar al profesional, algo que, para Bustamante, marca la diferencia: “Los estudiantes no simulan un entorno internacional, sino que lo viven realmente”.
La valoración de la experiencia ha sido especialmente positiva. Entre los resultados más destacados, los participantes recomendarían su universidad a otros estudiantes si incorporara proyectos de este tipo entre sus actividades, con un promedio de acuerdo superior a nueve sobre diez. Para Bustamante, este dato apunta a una dirección clara en la Educación Superior: “Los estudiantes nos están enseñando que este tipo de estímulos son positivos y una posible dirección a seguir ante los retos actuales del sistema educativo”.
El proyecto conecta con el modelo académico de la Universidad Europea, basado en el aprendizaje experiencial, la internacionalización, la innovación docente y la conexión con los retos reales del entorno profesional. Una forma de entender la universidad en la que los estudiantes aprenden haciendo, colaborando con perfiles diversos y aplicando la tecnología con sentido crítico. Como concluye Bustamante, “este tipo de innovaciones docentes representan una forma de entender la educación superior más abierta, conectada y adaptada a los importantes desafíos actuales”.