
Tipos de biomasa: cómo se obtiene y ejemplos reales
Actualizado el 23 de enero de 2026

La energía biomasa es una fuente de energía que aparece en distintas formas como los residuos ganaderos, agrícolas, la materia orgánica generada por el ser humano y por las zonas forestales. Todo este tipo de desechos tienen dos finales, por un lado, pueden ser reciclados y por otro, se puede crear energía.
Si estás interesado en enfocar tu vida profesional en el sector de las energías limpias, puedes estudiar el Máster en Transición Energética en Madrid o el Máster en Energías Renovables a distancia de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea donde podrás desarrollar proyectos y casos reales basados en viabilidad económica, técnica y ambiental.
¿Biomasa qué es?
La biomasa es un tipo de energía que se obtiene gracias a la combustión de materia orgánica como, por ejemplo, restos de aceite industrial, residuos generados por la pode de árboles o residuos ganaderos entre muchos otros. Todos ellos, permiten la obtención de diferentes tipos de productos, desde carbón vegetal o gases hasta combustibles.
Los países que cuentan con los mayores recursos para la producción de biomasa son Suecia y Finlandia. En España el consumo de la energía biomasa supone un 1% del total, con centrales en Cartagena (Murcia), Navarra, Segovia y en localidades de la Comunidad de Madrid como Pinto y Alcalá de Henares. Cada una de ellas produce electricidad, biocombustibles y calefacción.
Biomasa ejemplos
- Leña: es un ejemplo clásico de aprovechamiento de materia orgánica es la recolección de leña para quemar y así obtener calor, tanto para calefaccionar un hogar mediante chimeneas, como para alimentar un fuego en que se cocinan los alimentos.
- Cáscaras de semillas o frutos secos: se trata de residuos la ingesta de productos alimenticios que son descartados en la basura, pero poseen un valor combustible nada despreciable.
- Restos de comida: la materia orgánica sobrante las nuestras comidas tiene un potencial energético relativo, no sólo como alimento para procesos de compost y fertilización de suelos, sino también en la obtención de biogás mediante procesos de digestión anaerobia (sin presencia de oxígeno).
- Caña, el maíz o remolacha: son frutos ricos en azúcares aprovechables en la obtención de bioetanol, a través de un proceso de fermentación semejante al de la obtención de los licores, ya que produce un alcohol hidratado. Una vez retirada el agua y se obtiene un combustible aprovechable energéticamente, semejante a la gasolina.
- Tallos, residuos de poda, madera: en el cuerpo de las plantas se almacenan azúcares como la celulosa, los almidones y otros carbohidratos que son aprovechables como biomasa.
- Trigo, cebada y otros cereales: de manera semejante a la obtención de la cerveza, estos cereales y vegetales son ricos en almidones, de los que se puede obtener bioetanol mediante fermentación alcohólica.
- Serrín: es una fuente posible de biomasa que se encuentra en las enormes cantidades de madera en polvillo que desechan los aserraderos y la industria maderera como tal.
- Mosto vinícola y vinos sulfurados: los vinos descompuestos y residuos de mosto de su producción son fuentes de biomasa.
- Residuos ganaderos: la ganadería es una fuente de materia orgánica importante que puede servir de biomasa, como son los excrementos de los rumiantes.
- Aceites residuales domésticos: se trata de aceites que desechamos después de cocinar, en su mayoría elaborados a partir de girasol, canola, incluso oliva, en fin, productos vegetales.
Tipos de biomasa
La biomasa se puede clasificar en los siguientes tres grupos.
- Biomasa natural: se produce sin intervención humana (ramas caídas).
- Biomasa residual: subproductos de actividades agrícolas, forestales, ganaderas e industriales (paja, estiércol, cáscaras, aserrín).
- Biomasa cultivada (energética): cultivos específicos para producir energía (sauce, álamo, miscanthus).
- Biomasa marina/Acuática: algas y otros organismos marinos.
- Biomasa urbana/Aguas residuales: residuos orgánicos de ciudades y lodos de depuradoras.
Energía de biomasa: ¿Cómo se obtiene?
La energía de biomasa se obtiene transformando materia orgánica; residuos agrícolas, forestales, basura orgánica o cultivos energéticos en energía térmica, eléctrica o biocombustibles. El proceso principal es la combustión directa, aunque también se utiliza la digestión anaerobia para producir biogás y la fermentación para biocombustibles, convirtiendo la energía solar almacenada en las plantas durante la fotosíntesis.
Los métodos de obtención se clasifican según el proceso técnico empleado:
- Combustión: se queman astillas, leña, pellets o huesos de aceituna en calderas o estufas para generar calor, calefacción y agua caliente sanitaria (ACS).
- Generación eléctrica: en centrales de biomasa, la quema de materia orgánica calienta agua para producir vapor, que mueve turbinas conectadas a un generador eléctrico.
- Digestión anaerobia (Biogás): se trata de residuos orgánicos (excrementos, lodos) se descomponen sin oxígeno para producir metano (biogás), utilizado para generar calor y electricidad.
- Fermentación: son procesos químicos que transforman materia vegetal en bioetanol o biodiésel para transporte.
Ventajas de la energía de biomasa
Estas son algunas de las ventajas derivadas del uso de energía de biomasa.
- Neutralidad de CO2: el carbono liberado es el mismo que la planta absorbió, resultando en un balance neutro que no contribuye al efecto invernadero.
- Reducción de residuos: valoriza desechos agrícolas, forestales y urbanos, reduciendo la necesidad de vertederos y la contaminación asociada.
- Limpieza de montes: permite la gestión sostenible de bosques, previniendo la acumulación de material inflamable y reduciendo el riesgo de incendios forestales.
- Energía renovable: se regenera continuamente a partir de materia orgánica, haciéndola una fuente inagotable.
- Economía circular: permite aprovechar subproductos, como usar cenizas como fertilizante, cerrando el ciclo de materiales.
- Coste competitivo: es más barata que los combustibles fósiles, con precios más estables y una inversión inicial amortizable.
- Creación de empleo: genera puestos de trabajo en zonas rurales, desde la recolección de materia prima hasta la operación de plantas.
- Desarrollo rural: fomenta economías locales, ofreciendo una salida a residuos agrícolas y forestales y apoyando a agricultores y ganaderos.
Si quieres estudiar energías renovables y dedicarte a ello de forma profesional, en la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea podrás formarte con diferentes másteres y carreras relacionados con medioambiente.
Artículo publicado el 27 de agosto de 2024