
Helicobacter pylori: qué es y cómo se contrae
5 de febrero de 2026

Una de las bacterias más comunes es el Helicobacter pylori, que, aunque muchas veces pasa desapercibido y puede tener consecuencias importantes para la salud si no se detecta a tiempo.
En este artículo te explicamos qué es Helicobacter pylori, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica y cuáles son los tratamientos más eficaces, para que puedas entender mejor su impacto en la salud digestiva y saber cuándo es importante actuar.
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Índice de contenido
¿Qué es el Helicobacter pylori?
El Helicobacter pylori es una bacteria que vive en el estómago humano. Tiene forma de espiral y puede sobrevivir en un ambiente tan ácido como el gástrico, algo que la mayoría de los microorganismos no puede hacer. Su descubrimiento en 1982 revolucionó el mundo de la medicina, ya que se identificó como la principal causa de las úlceras gástricas, un trastorno que anteriormente se atribuía al estrés o a la alimentación.
Una de sus principales características es su capacidad para adherirse a la mucosa del estómago, donde causa inflamación (gastritis) y, en algunos casos, lesiones que pueden derivar en enfermedades más graves si no se tratan a tiempo.
Características del Helicobacter pylori
Esta bacteria tiene algunas particularidades que la hacen especialmente resistente y difícil de eliminar:
- Alta adaptabilidad al ambiente ácido del estómago gracias a la producción de ureasa, una enzima que neutraliza los ácidos gástricos.
- Forma espiral y flagelos, que le permiten moverse por la mucosa gástrica y colonizarla.
- Capacidad de persistencia, ya que puede permanecer en el estómago durante años sin provocar síntomas evidentes.
Además, su presencia puede alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que genera desequilibrios en el sistema digestivo y puede también contribuir al desarrollo de otras afecciones como el sibo (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado).
Causas y factores de riesgo del Helicobacter pylori
La principal vía de transmisión del Helicobacter pylori es la oral-fecal. Es decir, la bacteria pasa de una persona a otra a través de alimentos o agua contaminada, o por contacto con saliva, vómito o heces de una persona infectada.
También puede propagarse en entornos donde las condiciones higiénicas no son óptimas, como:
- Lugares con acceso limitado a agua potable.
- Ambientes donde no se lavan adecuadamente las manos.
- Contextos en los que se comparten utensilios, cubiertos o cepillos de dientes.
Entre los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de infección destacan:
- Vivir en zonas con alta densidad de población o con bajo nivel socioeconómico.
- Haber convivido en la infancia con personas infectadas.
- Tener antecedentes familiares de enfermedades gástricas.
Síntomas: ¿Cómo saber si tengo Helicobacter pylori?
En muchos casos, esta bacteria no provoca síntomas, lo que dificulta su detección. Sin embargo, cuando se manifiesta, puede causar:
- Dolor o ardor en la parte superior del abdomen.
- Náuseas o vómitos.
- Hinchazón abdominal o gases.
- Pérdida de apetito o peso.
- Mal aliento persistente.
Estos síntomas pueden confundirse con otras afecciones digestivas. Por lo tanto, si sospechas que podrías tener esta infección, lo primero es acudir a un profesional de la salud que te recomendará las pruebas adecuadas.
Pruebas de diagnóstico del Helicobacter pylori
Existen diferentes pruebas para detectar esta bacteria. Las más comunes son:
- Test del aliento con urea: se considera una de las pruebas más eficaces. El paciente ingiere una sustancia con urea marcada, y si la bacteria está presente, se libera dióxido de carbono que puede medirse en el aliento.
- Análisis de heces: permite detectar antígenos de la bacteria en las deposiciones.
- Endoscopia con biopsia gástrica: se realiza cuando hay síntomas persistentes o complicaciones. Permite observar directamente la mucosa gástrica y tomar muestras para analizar.
- Análisis de sangre: detecta anticuerpos, aunque no siempre indica una infección activa.
El tipo de prueba dependerá de los síntomas, del historial clínico y del criterio del equipo médico.
Tratamiento del Helicobacter pylori
El tratamiento de esta infección suele combinar varios antibióticos con un inhibidor de la bomba de protones (IBP), que reduce la acidez del estómago y ayuda a que los fármacos sean más efectivos.
El protocolo terapéutico más habitual incluye:
- Doble antibiótico (como claritromicina y amoxicilina).
- IBP (omeprazol o similares).
- En algunos casos, probióticos para proteger la microbiota intestinal.
El tratamiento suele durar entre 10 y 14 días. Es esencial seguirlo de manera estricta para evitar resistencias bacterianas y asegurar la erradicación completa.
Durante y después del tratamiento, se recomienda mantener una alimentación saludable basada en la pirámide alimenticia, reduciendo el consumo de irritantes como el café, el alcohol, los alimentos picantes o las grasas saturadas. Además, se aconseja incluir alimentos que favorezcan el equilibrio intestinal, como yogur con probióticos, frutas y verduras frescas.
Qué comer con Helicobacter pylori
La dieta puede ser una gran aliada para aliviar los síntomas del Helicobacter pylori y prevenir recaídas. Aquí tienes algunos alimentos recomendados:
- Verduras cocidas (zanahoria, calabacín, patata).
- Frutas no ácidas (manzana, plátano).
- Yogures con probióticos.
- Arroz, pan y cereales integrales.
- Pescados blancos y carnes magras.
Del mismo modo, también hay ciertos alimentos que se deben evitar:
- Café y bebidas con cafeína.
- Alimentos fritos o muy grasos.
- Embutidos y conservas.
- Salsas industriales.
- Cítricos y tomate crudo (por su acidez).
Una dieta equilibrada no sustituye al tratamiento médico, pero sí lo complementa y mejora la calidad de vida durante el proceso.
El Helicobacter pylori es una bacteria común, pero entender qué es y cómo se contrae es clave para detectarla y tratarla a tiempo. Con una buena higiene, alimentación y atención médica, es posible prevenir y superar esta infección.
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