Un atragantamiento de su hija cuando tenía apenas nueve meses estuvo en el origen de todo. Carmen Pueyo Asensio y Jesús López Santana, médicos y alumni de Medicina de la Universidad Europea, sabían cómo reaccionar. Pero aquella experiencia les llevó a hacerse otra pregunta: ¿qué ocurre cuando una emergencia sucede delante de alguien que no tiene formación sanitaria? De esa reflexión ha nacido Salva Vidas con Gaspar, un proyecto con el que buscan acercar los primeros auxilios a cualquier persona de una forma sencilla, práctica y comprensible. “Esa experiencia nos hizo tomar conciencia de lo importante que es saber cómo actuar ante una emergencia”, explican.

El proyecto trabaja actualmente con familias, centros educativos, asociaciones, empresas, entidades deportivas y otros colectivos que pueden encontrarse ante una situación de emergencia en su día a día. Gaspar, el personaje que da nombre a la iniciativa, sirve como hilo conductor para acercar estos conocimientos también a los más pequeños.
Aprender haciendo para saber reaccionar
La práctica ocupa entre el 80 y el 90 % de las formaciones que imparten. Los participantes realizan maniobras sobre maniquíes, aprenden cómo actuar ante un atragantamiento y practican el uso de desfibriladores de entrenamiento. El objetivo es que una situación real no sea la primera vez que tengan que enfrentarse a esos movimientos.
“Queremos que las personas salgan sabiendo hacer, porque comprender una maniobra y haberla practicado son cosas diferentes”, señalan Carmen y Jesús. Para conseguirlo, traducen los conocimientos médicos a instrucciones sencillas y dedican la mayor parte de cada taller a repetir las maniobras hasta ganar seguridad.
Ese mismo propósito está detrás del cuento Viaja con Gaspar a Gran Canaria, pensado para introducir los primeros auxilios entre los niños y favorecer que ese aprendizaje continúe también dentro de las familias.
Cuando lo aprendido sirve para salvar una vida
Salva Vidas con Gaspar ha llevado ya sus talleres a centros de educación infantil, empresas, centros de personas mayores y entidades dedicadas a personas con discapacidad. Además, el proyecto colabora con la Real Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas y ha comenzado a formar a conductores de una empresa de autobuses.

Sin embargo, son algunas experiencias posteriores a los talleres las que mejor explican su impacto. Desde un centro de educación infantil les comunicaron que habían conseguido resolver un atragantamiento grave aplicando lo aprendido apenas un mes antes. En otra ocasión, una persona formada por el proyecto pudo intervenir cuando alguien comenzó a atragantarse en un restaurante. “Saber que alguien ha utilizado lo aprendido para salvar una vida es el impacto más valioso que podemos tener”, destacan los creadores del proyecto.
Un proyecto que también nace de la Universidad Europea
La historia de Gaspar está vinculada a la Universidad Europea. Carmen y Jesús se conocieron mientras estudiaban Medicina y de aquella etapa se llevaron una formación que hoy sigue presente en su manera de ejercer, además de una red de compañeros y amigos que continúa acompañándolos en su trayectoria profesional.
“La Universidad forma parte tanto de nuestra historia personal como del origen de este proyecto”, explican. Esa red sigue presente en sus planes de crecimiento. Si el proyecto da el salto desde Canarias a otros puntos de España, sus antiguos compañeros de carrera son precisamente algunos de los profesionales con los que les gustaría volver a trabajar.
Para ambos, ese recorrido refleja también una forma de entender la Medicina que va más allá de la consulta. Compartir conocimiento con personas sin formación sanitaria permite que herramientas reservadas tradicionalmente a los profesionales lleguen a quienes pueden convertirse en el primer eslabón ante una emergencia.
Saber actuar cuando cada segundo cuenta
El siguiente objetivo de Salva Vidas con Gaspar pasa por consolidar el proyecto en Canarias y extenderlo progresivamente a otros territorios. El reto ahora es conseguir que cada vez más personas sepan reconocer una emergencia y actuar durante unos primeros minutos que pueden resultar decisivos. En ese camino, Carmen y Jesús consideran que las universidades pueden desempeñar un papel especialmente relevante. “Nos gustaría que este aprendizaje formara parte de la experiencia universitaria de cualquier estudiante”, explican, independientemente de la titulación que curse.
Su propuesta pasa por extender la formación práctica en primeros auxilios a estudiantes, profesores y profesionales universitarios, pero también por abrirla al entorno a través de colegios, asociaciones y empresas. Una forma de conseguir que el conocimiento sanitario salga del ámbito estrictamente asistencial y llegue a las personas que, cualquier día y en cualquier lugar, pueden ser las primeras en tener que ayudar.