- La alumni, actual docente y futura doctoranda lidera una investigación sobre cámaras térmicas e Internet de las Cosas Médicas en la UCI del Hospital Universitario HLA Moncloa
Hay trayectorias académicas que explican con especial claridad el impacto que puede tener una universidad cuando el aprendizaje se conecta con problemas reales. La de Eva Avilés Álvarez, alumni, actual docente de la Universidad Europea y futura doctoranda, es una de ellas. Durante su etapa como estudiante comenzó a involucrarse en proyectos de investigación aplicada, una experiencia que ha dado lugar, entre otros resultados, al desarrollo de un urinómetro y a una patente. Años después, esa trayectoria continúa con una nueva línea de investigación en UCI, cuyo primer trabajo ha sido aceptado en una revista científica Q1.

El trabajo, titulado Real-World Deployment and Operational Evaluation of an On-Premise Thermal IoMT System in an Intensive Care Unit, ha sido aceptado para publicación en el Journal of Medical Systems, revista publicada por Springer Nature, posicionada en Q1 y con un factor de impacto de 8,8. La investigación ha sido desarrollada conjuntamente en la UCI del Hospital Universitario HLA Moncloa, perteneciente al Grupo Hospitalario HLA, y por el grupo IASalud de la Universidad Europea de Madrid.
De estudiante a docente e investigadora
La relación de Eva Avilés con la Universidad Europea ha comenzado como estudiante de Ingeniería Biomédica y ha evolucionado hasta situarla hoy en el ámbito de la docencia, la investigación y la innovación sanitaria. En ese recorrido, ha destacado el papel de sus profesores y la importancia de trabajar desde el inicio con problemas reales.
“Mi relación con la Universidad Europea ha evolucionado de una forma bastante natural. Durante los primeros años de Ingeniería Biomédica conocí a José Luis Lafuente como profesor y me marcó mucho su forma de enseñar, porque siempre intentaba llevar la teoría a problemas y proyectos reales”, explica. Ese enfoque ha dado un paso más cuando, junto con Juan José Beunza, se planteó en clase un reto vinculado a la práctica clínica. “Nos plantearon un problema real de UCI para que intentáramos abordarlo desde la ingeniería. Lo que empezó como un proyecto de una asignatura terminó creciendo y dio lugar a investigación y al desarrollo de un urinómetro, además de ser mi primera vinculación con el grupo IASalud”, recuerda Avilés.
Ahora, desde su papel como profesora, trata de trasladar esa misma mirada a sus estudiantes: “Intento que no se queden solo con la teoría, sino que entiendan qué pueden hacer con ella y hasta dónde pueden llegar”.
Una investigación con impacto en la práctica clínica
El artículo analiza el despliegue en un entorno clínico real de un sistema de cámaras térmicas e Internet de las Cosas Médicas (IoMT) en una unidad de cuidados intensivos. Para Eva Avilés, este primer trabajo ha respondido a una pregunta concreta: “¿Podemos desplegar un sistema de cámaras térmicas en una UCI real y recoger datos de forma continuada? Y hemos demostrado que sí, aunque hacerlo en un entorno clínico real implica muchas más dificultades de las que aparecen cuando trabajas únicamente en un laboratorio”.
Una de las principales aportaciones del sistema es la posibilidad de obtener información relevante preservando en mayor medida la privacidad del paciente. “La ventaja de utilizar imagen térmica es que podemos obtener información sobre lo que está ocurriendo en el box preservando mucho más la privacidad del paciente que con una cámara convencional”, señala.
El siguiente paso será avanzar en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial capaces de interpretar esas imágenes y detectar eventos de interés. “La idea es enseñar a los modelos a saber si hay un paciente en el box, si está siendo atendido, cuantificar tiempos de atención o detectar situaciones de riesgo, como una caída, una autoextubación o una reanimación cardiopulmonar”, apunta.
El punto de partida de una futura tesis doctoral
La aceptación del artículo supone también el inicio de una nueva etapa para Eva Avilés, que desarrollará su tesis doctoral a partir de esta línea de investigación. “Es un reconocimiento que hace mucha ilusión, sobre todo porque detrás hay varios años de trabajo. Que una revista de este nivel, después de un proceso de revisión por pares, considere que lo que estamos haciendo tiene calidad y aporta algo nuevo es también una forma de confirmar que la línea de investigación tiene sentido”, afirma.
Su objetivo será seguir avanzando en la aplicación de la termografía y las tecnologías IoMT en pacientes críticos, con un enfoque claramente orientado a la utilidad clínica. “Mi objetivo con la tesis es aprender, aportar algo relevante y conseguir que ese trabajo pueda tener una utilidad real en la atención de los pacientes en UCI”, explica.
Ingeniería Biomédica como puente entre tecnología y salud
Además de su labor docente e investigadora, Eva Avilés compagina su actividad académica con su trabajo en una empresa de tecnología sanitaria. Esa experiencia le permite situarse en un espacio especialmente valioso para la Ingeniería Biomédica, como es la conexión entre las necesidades clínicas y las soluciones tecnológicas. “Trabajar con hospitales y profesionales sanitarios te obliga a enfrentarte a problemas reales y a ser bastante pragmático. En investigación puedes plantear una solución muy buena sobre el papel, pero después hay que conseguir que pueda desplegarse, integrarse con lo que ya existe y, sobre todo, que resulte útil para quien la va a utilizar”, destaca.
Para Avilés, esa capacidad de conexión define el valor diferencial de la Ingeniería Biomédica: “Somos capaces de hacer de puente entre el mundo clínico y el tecnológico, entender las necesidades de ambos y ayudar a convertir una necesidad clínica en una solución que realmente pueda llevarse a la práctica”.
El recorrido de Eva Avilés muestra cómo la excelencia académica puede construirse desde el contacto temprano con problemas reales. Su paso por la Universidad Europea ha unido el aprendizaje en el aula, la investigación aplicada, la docencia y el inicio de una tesis doctoral con impacto clínico. Una trayectoria que refleja el valor de acompañar el talento desde sus primeras etapas y de impulsar una investigación capaz de conectar conocimiento, tecnología y necesidades reales del sistema sanitario.