¿Para qué sirve la robótica?
Una de las principales diferencias entre bots y robots es su composición. Mientras los bots forman parte de un sistema virtual ubicado en la nube, los robots se componen de mecanismos físicos y tangibles que les permiten realizar numerosas tareas.
Algunas de estas actividades nos resultan tan cotidianas que no pensamos que haya un robot detrás. Sin ir más lejos, las cajas automatizadas de un supermercado, un invento tecnológico que mecaniza el trabajo que realizan las personas del resto de cajas de ese mismo supermercado, son robots.
Desde un punto de vista más general, una de las mayores ventajas que ofrecen los robots es la capacidad de trabajar sin necesidad de descanso, salvo que requieran de algún ajuste en caso de fallo o avería. Igualmente, pueden ejecutar muchas actividades con más fuerza y precisión que los seres humanos. Por este motivo, numerosas empresas delegan gran parte de sus tareas a robots actualmente.
Además, el campo de la robótica es probablemente el ámbito de la tecnología que más ha avanzado en los últimos años. Uno de los mayores adelantos en este sentido es la recolección de datos, que permite a los robots trabajar con más información a la hora de programarlos para una tarea específica. Otro, es el uso de sensores, que han permitido la creación de robots más complejos y funcionales que poseen la capacidad de reconocer su entorno.
Pero no solo se utilizan robots para realizar trabajos altamente tecnificados. También podemos encontrarlos en ámbitos mucho más cotidianos:
- Unidades domésticas, con los robots aspiradores Conga o Roomba.
- Campo de la medicina asistida, con robots como Da Vinci.
- Transporte, sobre todo con los famosos coches autónomos de Tesla.
- Industria militar, con los aviones autónomos.
- Campo de la logística, con los centros automatizados (como los de Amazon) o con la fabricación de brazos articulados para las ya mencionadas grandes fábricas industriales.
- Campo del software, en el que el desarrollo exponencial de la inteligencia artificial está facilitando que muchos bancos puedan trabajar con este tipo de tecnología que, a día de hoy, ya les permite revisar contratos de forma autónoma.