Un grupo de estudiantes y docentes de la Universidad Europea se ha adentrado en las calles de Lavapiés para experimentar Criminarq, un escape room urbano que ha planteado un caso simulado de investigación criminal en el que se integran el análisis del espacio urbano, el pensamiento crítico criminológico y los datos de tóxicos ambientales. La actividad ha estado liderada por los doctores Ángela Ruiz Plaza, profesora de Arquitectura en la Universidad Europea; Jorge Barrio, profesor de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de la Salud; y Beatriz Gutiérrez, directora del Máster en Terrorismo y Seguridad de la Universidad Europea, configurando un equipo docente interdisciplinar.

La propuesta ha llevado a los participantes desde una plaza céntrica del barrio hasta distintos enclaves simbólicos del entorno urbano. Todo ha comenzado con una escena impactante: un cadáver sobre un colchón viejo, rodeado de trastos y basura, junto a una pistola y unas tijeras como elementos clave. A partir de ahí, las calles se han convertido en un laboratorio de aprendizaje colaborativo en el que los estudiantes han tenido que formular hipótesis sobre las posibles causas de la muerte a partir del contexto físico, social y ambiental, tal y como ocurriría en un caso real.
Criminarq se ha apoyado en el Aprendizaje Basado en Proyectos y en la gamificación para trabajar competencias esenciales en los futuros profesionales: pensamiento crítico, trabajo en equipo, análisis del espacio urbano, lectura de contextos sociales complejos y manejo de información procedente de la toxicología ambiental. Los alumnos se han organizado en grupos mixtos y multidisciplinares con la misión de reconstruir la secuencia de hechos, interpretar huellas y artefactos y proponer explicaciones fundamentadas sobre lo ocurrido. La actividad ha mostrado cómo el diseño del espacio, las dinámicas del barrio y los factores ambientales pueden convertirse en pistas clave tanto para la criminología como para la seguridad y la prevención.

Los docentes han destacado que experiencias como Criminarq permiten ir mucho más allá de la clase magistral, al situar al alumnado ante problemas abiertos, sin respuestas únicas, en escenarios que se parecen mucho a los que encontrarán en su práctica profesional. Para los estudiantes, la dinámica ha sido, además de motivadora, una oportunidad para aplicar in situ contenidos trabajados en el aula sobre análisis de escenas, arquitectura forense, toxicología ambiental, seguridad y lectura crítica del espacio urbano.
La experiencia de Criminarq ha reforzado el modelo académico de la Universidad Europea, basado en el aprendizaje experiencial, la transdisciplinariedad y el uso de la ciudad como aula abierta. Al llevar la criminología, la arquitectura y la toxicología ambiental al espacio urbano, los estudiantes han podido enfrentarse a contextos complejos similares a los que encontrarán en su futura vida profesional, integrando análisis técnico, mirada crítica y trabajo en equipo en un mismo proyecto.