- El profesor de Turismo de la Universidad Europea, José Serrano, analiza el impacto del Carnaval en la economía y el turismo a nivel global
- "El Carnaval es un reflejo de la identidad cultural de cada ciudad y una gestión adecuada puede convertirlo en un motor turístico sostenible y enriquecedor para residentes y visitantes”

El Carnaval es uno de los eventos culturales y festivos más importantes del mundo, con un impacto significativo en el turismo y la economía de las regiones que lo celebran. Destinos como Río de Janeiro, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Venecia o Barranquilla movilizan a millones de visitantes y generan ingresos millonarios para los sectores del turismo, el comercio y el transporte. Además, esta festividad es una fuente importante de empleo, creando miles de puestos de trabajo directos e indirectos en cada ciudad donde se celebra.
"El Carnaval de Río, por ejemplo, atrae más de 1,5 millones de turistas cada año, generando un impacto económico superior a los 900 millones de euros. En el caso de Tenerife, la repercusión económica del evento en 2024 se estimó en 39 millones de euros, con una ocupación hotelera del 85,7%", explica José Serrano, profesor de Turismo de la Universidad Europea. "Además, en Tenerife se estima que esta fiesta genera más de 2.000 empleos directos y 5.000 indirectos, lo que supone un importante impulso para la economía local", agrega.
El perfil del turista de Carnaval varía según el destino. En Brasil, predomina un público internacional con alto poder adquisitivo, mientras que, en ciudades como Cádiz o Santa Cruz de Tenerife, los asistentes son mayoritariamente nacionales, aunque con una creciente presencia de europeos. "En Tenerife, un 35% de los asistentes son turistas internacionales, lo que refleja el atractivo global de esta fiesta", señala Serrano.
Además de su impacto económico, esta festividad desempeña un papel clave en la identidad cultural de cada región. "El Carnaval de Tenerife tiene una clara influencia del brasileño, con comparsas y desfiles espectaculares, mientras que en Cádiz destacan las chirigotas y la crítica satírica", apunta el profesor de la Universidad Europea. En ambos casos, la tradición y la creatividad local convierten a estas celebraciones en un atractivo turístico único.
Asimismo, el Carnaval cumple una función social relevante, permitiendo a las comunidades expresar sus valores y reivindicaciones a través de la música, el baile y la sátira. En muchas ciudades, esta festividad es el resultado de siglos de historia y evolución cultural, con elementos que han sido transmitidos de generación en generación. Además, el vestuario, la artesanía y los géneros musicales asociados al Carnaval refuerzan el sentido de pertenencia e identidad de la población, convirtiéndose en símbolos representativos de cada destino.
El auge de las redes sociales ha contribuido a la expansión del Carnaval como fenómeno global. "Plataformas como Instagram y TikTok han permitido que millones de personas descubran y se interesen por estos eventos. El hashtag #CarnavalTenerife ha superado los 50 millones de visualizaciones, lo que se traduce en un incremento de visitantes", destaca el experto.
Sin embargo, la masificación también plantea desafíos. "El reto de los organizadores es equilibrar el crecimiento del turismo con la conservación de la esencia cultura. La sostenibilidad es clave para que esta celebración siga siendo un motor económico sin perder su autenticidad", concluye José Serrano. Para lograrlo, se pueden implementar medidas como el control de aforos, la gestión eficiente de residuos y la promoción de eventos descentralizados. El profesor de Turismo de la Universidad Europea cree que "limitar el acceso a ciertas zonas puede ser necesario en algunos casos para evitar saturaciones y garantizar una experiencia óptima para los asistentes". A lo que añade que, “el Carnaval es un reflejo de la identidad cultural de cada ciudad y una gestión adecuada puede convertirlo en un motor turístico sostenible y enriquecedor para residentes y visitantes”.