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La acción humana condiciona la resistencia a antibióticos en las Tortugas Gigantes de Galápagos

“Con este estudio podemos unir la salud pública con la sanidad animal y la medioambiental”, afirma Fernando Esperón, investigador y profesor del Grado de Veterinaria de la Universidad Europea, que ha participado en esta investigación.

La presencia de “superbacterias”, en aumento con la pandemia de la COVID-19 y que perpetúa el ciclo de transmisión de resistencias a los antibióticos, está siendo objeto de numerosos estudios en la actualidad, pues son consideradas como una amenaza para la salud global de personas y animales.

En este sentido, Fernando Esperón, investigador y profesor del Grado de Veterinaria de la Universidad Europea, ha participado en un estudio junto a científicos de otras organizaciones, como La Fundación Charles Darwin, o el Zoológico de Saint Louis. En esta investigación, en la que se han analizado las muestras fecales de 270 tortugas gigantes de Santa Cruz y Alcedo, se han encontrado evidencias de que las Tortugas Gigantes de Galápagos, que viven en hábitats agrícolas, urbanos y turísticos poseen una mayor cantidad de bacterias resistentes a los antibióticos que las que viven en lugares más remotos, donde la interacción con los humanos no existe.

El análisis consistió en la búsqueda de un total de 21 genes que codifican resistencia a ocho clases diferentes de antibióticos, utilizados habitualmente en medicina humana y veterinaria, así como promotores de crecimiento en los animales de granja.

Pero estas tortugas no son la única especia afectada. Como afirma Esperón, la presencia humana condiciona la resistencia a los antibióticos en todas las especies estudiadas: “En todos los casos, hemos encontrado que los individuos que habitan zonas más humanizadas presentan mayor diversidad y abundancia de genes de resistencia a antimicrobianos”.

Este tipo de estudios están enmarcados en la línea de investigación de resistencias en el medio ambiente y “son claros ejemplos de la filosofía One Health, muy presente en la Universidad Europea”, señala el experto. Estudios que pueden ayudar a conocer las zonas más impactadas por el ser humano: “Tenemos sospechas de que los grandes felinos en América Latina que poseen mayor cantidad de ciertos genes de resistencia a antimicrobianos pueden estar depredando ganado, lo cual nos puede dar una indicación de conflictos potenciales con la ganadería, por lo que puede servir para identificar dichas áreas y tomar medidas correctoras”, añade.

Llevar a cabo estos estudios puede ser muy beneficioso para la salud pública, animal y medioambiental, ya que, como concluye el investigador: “la realización de estudios sistemáticos es fundamental para comprender el comportamiento de las resistencias en el medio ambiente, saber cuáles son las resistencias más abundantes en cada ecosistema, y con ello, poder tomar medidas de gestión y control”.

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