Los robots sociales, ¿el futuro en terapias de logopedia y pedagogía con niños con necesidades especiales?

Un grupo de investigadores de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería y Diseño de la Universidad Europea han participado recientemente en un estudio para evaluar la integración de los robots sociales en terapias de pedagogía y logopedia con niños.

El último Informe mundial sobre la discapacidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que existen entre 93 y 150 millones de niños en el mundo con alguna discapacidad. Por ello, la organización recomienda poner en marcha acciones que ayuden a eliminar las barreras de integración de este colectivo, especialmente en lo relacionado con la integración educativa.

En esta línea, un grupo de investigadores de la Universidad Europea compuesto por Verónica Egido, David Estévez, Ana Corrales, María José Terrón y Paloma Julia Velasco, todos ellos de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería y Diseño, han participado recientemente en un estudio para evaluar la integración de los robots sociales en terapias de pedagogía y logopedia con niños, publicado en la revista Sensors MDPI bajo el título Integration of a Social Robot in a Pedagogical and Logopedic Intervention with Children: A Case Study.

Los robots sociales son especialmente útiles en el sector de la educación debido, entre otras cosas, a su apariencia similar a la de los humanos y al tipo de programación, que permite interpretar ciertos comportamientos sociales. A pesar de que ya se han estudiado los beneficios del uso de robots en entornos educativos, así como los beneficios de la incorporación de robots en terapia con niños autistas, todavía no se ha estudiado su impacto en terapias de logopedia y pedagogía en niños con otro tipo de necesidades. 

Tras analizar el caso de cinco niños de entre 9 y 12 años con necesidades especiales a lo largo de numerosas sesiones, los investigadores llegaron a la conclusión de que los robots sociales se pueden integrar perfectamente en este tipo de sesiones, contribuyendo notablemente al aumento de la motivación del niño y facilitando asimismo la labor del propio terapeuta, por ejemplo, a la hora de explorar nuevos elementos que incorporar a la terapia. Además, ciertas características del propio robot, como el uso de un lenguaje estructurado o la ausencia de juicios de valor, resultaron ser de ayuda para el correcto desarrollo de la terapia. 

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